Por Nicolás Rennis, Head of Operations & Development de bdt global.-
En la mayoría de las aseguradoras de Latinoamérica, la operación tecnológica convive con sistemas heredados que fueron desarrollados en distintos momentos para resolver necesidades puntuales. Esa herencia tecnológica, lejos de ser un problema en sí misma, se convierte en un desafío cuando los sistemas no están integrados.
Los dolores son claros. En nuestra experiencia, los clientes nos comparten situaciones recurrentes: tener que repetir los mismos datos en diferentes formularios, recibir llamadas de varias áreas por un mismo reclamo o esperar más de lo necesario porque la información no fluye entre sistemas. Para los equipos internos, la historia no es muy diferente: analistas que consolidan planillas manualmente, productores que trabajan con información incompleta y ejecutivos que toman decisiones con datos desactualizados.
La calidad de los datos: una condición ineludible
De nada sirve integrar sistemas si los datos que circulan son incompletos, inconsistentes o están desactualizados. La calidad de los datos es la base para que la integración tenga impacto real.
Lo vemos en muchos proyectos: si una póliza aparece con distintos números en sistemas separados o si un siniestro no está registrado de la misma forma en todas las plataformas, la integración solo trasladará el problema. Por eso, un paso esencial es normalizar, depurar y enriquecer la información antes de conectarla. Integración y calidad de datos son dos caras de la misma moneda.
La IA se ha convertido en un acelerador clave de las integraciones
La IA dejó de ser una promesa futura para convertirse en un catalizador presente. Hoy permite mapear procesos, detectar redundancias y limpiar y unificar datos automáticamente, elevando su calidad. En reclamos, por ejemplo, puede validar documentos en segundos, detectar inconsistencias y automatizar pasos que antes demoraban días. Esto no solo mejora la eficiencia, sino también la experiencia del cliente, que recibe respuestas más rápidas y precisas 7×24.
Equipos con propósito: la clave del éxito en las integraciones
La tecnología no alcanza si no está acompañada por el talento adecuado. El verdadero motor de las integraciones son los perfiles híbridos, personas que combinan skills técnicos con un entendimiento profundo del negocio asegurador. En los proyectos regionales que impulsamos, conformamos equipos mixtos —desarrolladores, especialistas de negocio y expertos en UX— que permiten reducir riesgos, acelerar la adopción y asegurar que la integración impacte en la operación y en el cliente final.
Escalar en Latinoamérica: el reto de la integración
El crecimiento del mercado refuerza la urgencia. Según el Latin America Insurance Monitor Q1-2025, el sector alcanzará 169 mil millones de dólares en primas netas este año, un 2,3% más que en 2024. Y Mckinsey subraya que América Latina sigue siendo uno de los mercados de seguros más dinámicos del mundo.
Al mismo tiempo, el ecosistema insurtech muestra señales de gran vitalidad. En el primer semestre de 2025, las startups de seguros en la región levantaron 121 millones de dólares en inversión, un crecimiento del 370% respecto al año anterior, y ya suman 507 activas, con un crecimiento orgánico del 11% y una mortalidad contenida del 9,4% (Digital Insurance Latam, MAPFRE). Además, el 18,3% de ellas ya opera en más de un país, con Perú, Chile y Colombia liderando la internacionalización.
Esto confirma que la innovación está ocurriendo y que la integración —con datos de calidad— es la condición para escalar.
Hacia un ecosistema asegurador abierto y conectado
En los proyectos que llevamos adelante en distintos países de la región, vemos que el futuro es de ecosistemas abiertos. Las aseguradoras comienzan a integrar cada vez más a insurtechs y partners vía APIs, lo que les permite ofrecer microseguros, coberturas on-demand y servicios embebidos en canales digitales.
La inteligencia artificial hará que los procesos sean cada vez más automáticos y predictivos, mientras que el talento híbrido, como mencionamos anteriormente, seguirá siendo la clave para alinear la tecnología con el negocio.
En definitiva, la integración dejó de ser un problema técnico para convertirse en una ventaja competitiva. Transformar la herencia tecnológica en plataformas conectadas, con datos de calidad, significa ganar eficiencia, innovar más rápido y construir una experiencia más clara, confiable y cercana con el cliente.









