COBERTURA 100% SEGURO.- La tecnología hoy tiene múltiples usos y, en el caso del mercado asegurador, algunas de ellas apuntan a dar respuesta a los puntos de dolor más sensibles de la operatoria de las aseguradoras. Sin dudas, automatizar la dispersión de fondos y procesar operaciones en tiempo real para dar respuesta -por ejemplo- al pago de un siniestro, es uno de esos casos.
En el marco de la tercera edición de Evolución Insurtech Latam (EILA 2026), organizada por InsurteChile, Amanda Jacobson, cofundadora y Chief Revenue Officer (CRO) de la fintech chilena Radar, presentó una charla sobre cómo construir una infraestructura de pagos resiliente para Latinoamérica. Finalizada la misma, 100% SEGURO conversó con la ejecutiva, quien analizó los desafíos que todavía enfrentan las aseguradoras para agilizar el desembolso de indemnizaciones, el rol de la inteligencia artificial y el potencial de los seguros paramétricos.
El desafío de una infraestructura de pagos resiliente
Uno de los principales puntos abordados por Jacobson durante su presentación fue la dependencia que todavía tienen muchas aseguradoras de sistemas tradicionales para procesar sus pagos. Según explicó, generalmente las compañías utilizan una tecnología denominada host to host, que requiere una conexión bancaria para automatizar las operaciones.
El problema aparece cuando esa conexión falla. En esos casos, la alternativa de redundancia suele ser manual y obliga a las compañías a volver a procesos que quedaron atrás: “Tienen que regresar a como se hacía hace 30 años, con planillas en Excel, subiéndolo al banco”, explicó, advirtiendo que esto representa una pérdida de tiempo operativo en una actividad que las compañías no realizan habitualmente de forma manual. Frente a este escenario, planteó la necesidad de incorporar nuevas tecnologías que permitan contar con disponibilidad permanente, redundancia y pagos en tiempo real.
El objetivo, según explicó, es trasladar a Latinoamérica las mejores prácticas que ya existen en materia de infraestructura de pagos. Y esto no se limita a hacer más eficiente una transferencia: también puede modificar la experiencia del asegurado frente a un siniestro.
“Antes de salir del sitio de un choque de auto, ¿cómo tener el dinero ya en tu bolsillo? Lo mismo, antes de salir de un hospital, después de un accidente de salud. ¿Cómo asegurar que la aseguradora puede pagarte en el momento sin tener que esperar semanas y meses para recibir el pago?”, planteó.
De semanas a segundos
Uno de los ejemplos más contundentes sobre hasta dónde puede llegar esta transformación es el de Lemonade, en Estados Unidos. Jacobson lo señaló como el caso más rápido de pago de un siniestro que ha visto.
Se trató de un robo de un abrigo de lujo valuado en más de US$ 1.000. Según relató, una herramienta de inteligencia artificial denominada “Gym” ejecutó 18 algoritmos de fraude para determinar si el caso cumplía con las condiciones de la póliza.
La tecnología permitió realizar en forma prácticamente simultánea la evaluación, la decisión y la liquidación del pago. “Todo eso en un transcurso de 3 segundos”, destacó.
El caso también plantea uno de los principales desafíos para la industria: cómo combinar velocidad con seguridad. Para Jacobson, acelerar el pago no significa eliminar los controles, sino encontrar nuevas formas de hacerlos más eficientes.
“Es la pregunta del millón y es lo más importante”, sostuvo. Para que el dinero pueda llegar al asegurado en el momento del siniestro, explicó, es necesario acelerar tres etapas: la evaluación, la decisión y luego la liquidación.
La primera de ellas incluye la evaluación del fraude y, según señaló, ya existen distintas herramientas que están permitiendo avanzar en esa dirección.
Como referencia, mencionó la situación del seguro automotor en Chile. “Cuando hay un accidente de automóvil, desde el momento del siniestro hasta el momento en que sale tu auto del taller, en promedio son 55 días. Y para el pago, la industria te da 6 días hábiles para hacer el pago”, detalló.
El siguiente paso está en reducir el tiempo que insume determinar qué ocurrió y qué corresponde cubrir. En Chile, Jacobson mencionó como ejemplos a Septinel, Autoinspector y Control Expert, herramientas que modificaron la manera en que se revisan las incidencias y los accidentes. A través de estas tecnologías, el asegurado puede utilizar su teléfono para tomar fotografías del vehículo y, mediante inteligencia artificial, identificar qué ocurrió, cuáles son los daños y cuáles están cubiertos por la póliza.
“Así pueden evaluar el siniestro casi en tiempo real”, señaló, por lo que una parte del proceso que tradicionalmente podía extenderse durante semanas puede resolverse en segundos, incluyendo la evaluación y la toma de decisión. El objetivo final es que esa rapidez no vuelva a perderse en el último tramo del proceso. “Lo último es, pues, enchufar ese módulo de pago, que el pago tampoco va a demorar otra semana una vez que se tome la decisión”, explicó.
Seguros paramétricos: otra vía para acelerar la respuesta
La búsqueda de respuestas más rápidas también abre oportunidades para los seguros paramétricos, especialmente frente a eventos como inundaciones, terremotos y huracanes.
Jacobson consideró que este tipo de coberturas resulta especialmente interesante frente a los cambios climáticos y citó como referencia a FloodFlash, en Inglaterra, un seguro paramétrico destinado a pequeñas y medianas empresas frente a inundaciones. La compañía utiliza un dispositivo de Internet de las Cosas (IoT) ubicado junto al río. Cuando el nivel del agua supera determinado umbral, el sistema puede identificar que se cumplió el parámetro establecido para activar la póliza.
“Cuando el agua subió arriba de cierto nivel, podían saber en el instante que ya se pudo activar la póliza. En menos de 4 horas la PyME ya contaba con su indemnización en su cuenta”, destacó.
A partir de estos datos, planteó que existe una oportunidad para desarrollar coberturas sobre riesgos que pueden medirse mediante parámetros concretos y cuya activación puede determinarse rápidamente.
“Hay una oportunidad muy grande de tener un seguro en un momento que, por un lado, es fácilmente medible, de saber si activar la póliza o no. Y, por otro lado, algo que realmente afecta a las personas”, sostuvo, resaltando los múltiples sectores que se pueden abordar con los seguros paramétricos y recibir el pago casi en el instante que sucede el accidente.

IA: no hacer más eficiente lo viejo, sino diseñar algo nuevo
La IA atraviesa, para Jacobson, tanto la transformación de los productos como la propia operación de las compañías. “La inteligencia artificial está cambiando de la forma en que hacemos todo en la empresa”, afirmó. En Radar, esto incluye áreas internas como marketing y recursos humanos, con el objetivo de mejorar la eficiencia y reducir los costos operativos para hacer el producto más accesible para los clientes.
Pero el alcance de la tecnología va más allá de la operación interna. También interviene en la forma de entregar mejores productos, evitar el fraude, tomar decisiones y priorizar el tiempo de los equipos. En el caso específico de los seguros, Jacobson planteó que el desafío no pasa simplemente por hacer pequeños ajustes sobre los productos existentes.
“Ya no se trata de cambios incrementales. No es tomar el seguro que tenemos hoy y cambiarle algo, sino hacerlo incrementalmente más eficiente. Se trata de imaginar un futuro distinto, donde sales del hospital tras un accidente y el dinero ya está en tu bolsillo”, sostuvo.
Desde su perspectiva, esto implica repensar desde el origen cómo se diseñan las coberturas. “Eso no es solamente cambiar cómo estamos evaluando una póliza o un accidente, eso cambia cómo definamos las reglas, qué gatilla ese seguro. Toda la forma en que diseñamos el producto desde el inicio. Con las herramientas de AI tenemos que empezar de cero y hacer nuevas cosas mejores para el mercado”, afirmó.
El próximo paso hacia una cobertura regional
En cuanto a la propuesta de valor de Radar, Jacobson explicó que la compañía es actualmente “el mayor proveedor de dispersiones de pagos en Chile” y que ofrece distintos servicios para el back office de las aseguradoras, entre otras industrias.
Según reveló, la plataforma procesó más de US$ 3.000 millones durante los últimos cuatro años para sus clientes. El producto de payouts de Radar automatiza la dispersión de pagos, ya sea para realizar un reembolso a un cliente, pagar a un agente o gestionar movimientos de dinero entre distintas entidades de una misma aseguradora.
En promedio, señaló, los pagos procesados por la plataforma salen en 10 segundos. A esto se suma una estructura de redundancia basada en múltiples bancos. En el caso puntual de Chile, Radar trabaja actualmente con siete aliados.
Este esquema permite evitar que una falla en una entidad bancaria interrumpa la operación. “Si un banco está abajo, como es el caso con el host to host, podemos cambiar de reel en automático y asegurar que siempre podemos procesar el pago con alguno de nuestros aliados”, afirmó.
La expansión regional ya está en marcha. Radar cuenta actualmente con clientes en Colombia y México y trabaja en una cobertura multinacional para la dispersión de pagos en Latinoamérica. Según adelantó Jacobson, durante este trimestre la compañía saldrá con su servicio de dispersión en Perú y México, mientras que “a lo largo del año, vamos a estar agregando otros mercados”, siendo Argentina una de las posibilidades.









