Innovación

Las aseguradoras ponen foco en la identidad digital, que se consolida como una prioridad en ciberseguridad

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En un contexto marcado por el crecimiento de las identidades digitales, el acceso remoto y la interconexión de servicios, la protección de la identidad digital se consolida como uno de los principales desafíos de la ciberseguridad. Las amenazas ya no se enfocan únicamente en los sistemas, sino también en quién accede a ellos y con qué permisos.

Según explica Mapfre en un reciente informe, el modelo tradicional de ciberseguridad, basado en la protección del perímetro de las organizaciones, ha quedado atrás ante la expansión de los canales digitales, el trabajo remoto y la creciente conexión con terceros. En este escenario, controlar quién accede a los sistemas, desde dónde lo hace y qué nivel de permisos posee resulta tan importante como proteger la infraestructura tecnológica.

En ese sentido, la compañía señala que el informe Verizon 2025 Data Breach Investigations Report, elaborado a partir del análisis de 12.195 brechas de seguridad en 139 países, identifica a las credenciales comprometidas y los accesos indebidos entre los principales vectores de ataque. Asimismo, ENISA, en su Threat Landscape 2025, advierte sobre el aumento de la presión sobre la resiliencia digital tras estudiar 4.875 incidentes.

 

La seguridad comienza desde el diseño

Mapfre, en su reporte, afirma que la incorporación de la ciberseguridad ya no se limita a la etapa final del desarrollo tecnológico. Cada vez más organizaciones integran controles de seguridad desde las primeras fases de diseño de aplicaciones y servicios digitales.

Este enfoque, conocido como “seguridad desde el diseño”, permite identificar riesgos antes de que las soluciones entren en producción y corregir vulnerabilidades de manera anticipada.

En el caso de la compañía, este modelo se aplica mediante la incorporación de criterios de seguridad, privacidad y uso responsable de los datos desde el inicio de cada proyecto.

 

El software, como primera línea de defensa

Las aplicaciones digitales se han convertido en el principal punto de contacto entre aseguradoras, clientes y productores o mediadores, por lo que garantizar su seguridad resulta clave para proteger la información y asegurar la continuidad operativa.

Para ello, Mapfre implementa un modelo que contempla más de 50 actividades de seguridad distribuidas a lo largo de todo el ciclo de vida del software. Entre ellas se incluyen análisis automatizados de código, detección de vulnerabilidades y revisión de dependencias tecnológicas.

De acuerdo con la aseguradora, este esquema permite detectar riesgos antes del despliegue de las aplicaciones y fortalecer la capacidad de respuesta frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

 

La identidad, el nuevo perímetro de la ciberseguridad

La gestión de identidades consiste en controlar quién puede acceder a sistemas, aplicaciones y datos, bajo qué condiciones y con qué permisos. En el ámbito del seguro digital, este aspecto adquiere una relevancia especial debido al elevado volumen de usuarios y servicios conectados.

Mapfre explica que, al tratarse de una organización global con presencia en distintos mercados y diversos perfiles de usuarios (empleados, mediadores y terceros), implementa un modelo centralizado basado en el principio de mínimo privilegio y en la trazabilidad completa de los accesos.

El esquema incorpora autenticación multifactor (MFA), controles de acceso según roles, revisiones periódicas de permisos y sistemas capaces de detectar comportamientos anómalos en función del dispositivo utilizado, la ubicación o el horario de acceso.

 

Protección del cliente y monitoreo permanente

La protección de la identidad digital también impacta directamente en la experiencia del cliente. El incremento del fraude digital y de los casos de suplantación de identidad obliga a reforzar los mecanismos de verificación sin afectar la facilidad de uso de los servicios.

En este sentido, Mapfre utiliza sistemas de autenticación adaptativa basados en riesgo, que ajustan el nivel de verificación según variables como el dispositivo empleado, la ubicación o el comportamiento habitual del usuario.

Además, la aseguradora monitorea más de 4.000 millones de eventos diarios desde su Centro de Operaciones de Seguridad, una capacidad que facilita la detección continua de anomalías y mejora la respuesta frente a amenazas complejas.

De acuerdo con la compañía, la evolución del sector apunta hacia modelos de seguridad basados en la integración, la visibilidad y la supervisión permanente. En un mercado asegurador cada vez más digital, la protección de las identidades digitales se presenta como un factor clave para garantizar la continuidad operativa y preservar la confianza de los clientes.