El robo de vehículos, y en particular de motos, viene marcando la agenda de inseguridad del último tiempo. Basta con prender la televisión para escuchar a vecinos de distintas zonas del país relatar delitos violentos, donde no solo estuvo en juego el vehículo, sino también la vida misma del conductor.
“Las personas comenzaron a naturalizar la limitación de sus recorridos, e incluso a evitar ciertas zonas y horarios para no ser asaltadas. Muchos deciden, incentivados por su círculo más cercano, directamente prescindir de la moto para no correr peligro”, asegura Daniela Medina, Gerente de Seguridad y Emergencias de Ituran Argentina.
Los motociclistas empezaron a tomar algunas medidas más extremas y cautelosas: chalecos antibalas, kits de emergencia con torniquetes para atender heridas por armas de fuego, o seguros costosos que compensen el riesgo. Incluso la elección de la moto se ve condicionada por el mercado delictivo, inclinándose por modelos que resulten menos atractivos para el robo.
Una moto robada puede convertirse en herramienta de otros delitos, terminar desguazada o incluso pasar a integrar un ecosistema aún más amplio, exhibiéndose en redes sociales como símbolo de prestigio dentro de ciertos círculos delictivos o utilizarse para realizar pedidos de “rescate” a través de esas mismas plataformas.
Frente a esta situación, Ituran comparte cinco medidas simples para prevenir el robo:
- Procurar no dejar la moto estacionada en la vía pública por períodos prolongados, priorizando garages o zonas vigiladas.
- Usar doble sistema de seguridad (traba de disco o cadena, además de la de fábrica) que dificulte el robo en la vía pública.
- Evitar distraerse mientras se circula o se está detenido en semáforos: es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad, más aún porque, a diferencia del auto, en la moto uno está completamente a la intemperie y sin ningún resguardo ante un posible asalto.
- Variar las rutinas de horarios y recorridos, sobre todo en zonas identificadas como de riesgo, en particular si se sabe que se tiene una “moto buscada”.
- Contar con un sistema de monitoreo que permita detectar de forma inmediata el movimiento no autorizado del vehículo, posibilitando su localización y recupero ante un eventual robo.
Es así como la localización en tiempo real se convierte en un aliado para estas ocasiones. Ituran ofrece una solución basada en tecnología GPS de última generación que monitorea la ubicación del vehículo en tiempo real, con un Centro de Comando y Control especializado que permite su recupero en caso de robo o hurto.
Además, la aplicación permite acceder directamente a llamadas de emergencia ante un robo o hurto, visualizar el historial de recorridos, activar alertas de velocidad y de zonas seguras, y conocer el estado del vehículo en todo momento.
“Lamentablemente, el nivel de violencia al que uno está expuesto durante un hecho delictivo es impredecible, pero sí se pueden tomar medidas para prevenir y protegerse, sobre todo cuando se trata del llamado robo silencioso. Con el sistema de rastreo correcto, es mucho más probable encontrar el vehículo durante las primeras horas críticas tras el robo”, concluye Medina.









