Innovación

El desafío de la IA en suscripción: preservar el criterio experto mientras se transforma el negocio asegurador

La inteligencia artificial está modificando la forma en que las aseguradoras analizan riesgos, procesan información y toman decisiones de suscripción. Sin embargo, la incorporación de estas herramientas abre un interrogante que va más allá de la automatización: ¿cómo pueden las compañías aprovechar la tecnología sin perder el conocimiento acumulado por sus profesionales más experimentados?

El informe Underwriting Edge 2026, elaborado por la plataforma insurtech hyperexponential (hx), con investigación independiente de la agencia global Coleman Parkes, aborda precisamente esta cuestión. El estudio examina las prioridades, preocupaciones y expectativas de los equipos de suscripción frente a la inteligencia artificial, con especial atención a la preservación del criterio profesional, la calidad de los datos y la incorporación de herramientas que complementen, en lugar de desplazar, la toma de decisiones humana.

 

El criterio profesional, la principal preocupación del sector

El relevamiento identifica una tensión entre las prioridades de las compañías y las necesidades de quienes toman decisiones sobre riesgos. El 44% de los encuestados señala que la salida de profesionales senior sin que su criterio sea transmitido a las nuevas generaciones constituye la principal preocupación para el futuro de la suscripción. Esta inquietud supera a otras relacionadas con la evolución de los riesgos emergentes, la velocidad de adopción de la IA y la transparencia de los modelos automatizados.

 

Qué define a un suscriptor excelente

La investigación de hyperexponential muestra que la excelencia en suscripción se asocia principalmente con la calidad del juicio aplicado al riesgo, y no con la velocidad de procesamiento.

Entre las cualidades más valoradas por los encuestados se encuentran la selección de riesgos y la disciplina respecto del apetito de la compañía, mencionadas por el 48%; la profundidad técnica para analizar riesgos complejos, con el 43%; y el criterio comercial para determinar el precio adecuado, con el 38%.

Estos resultados ayudan a explicar por qué la preservación del conocimiento experto ocupa un lugar central en el debate sobre la incorporación de inteligencia artificial. Las decisiones de suscripción no dependen exclusivamente de información estructurada o de reglas predefinidas: también requieren experiencia para interpretar situaciones complejas, evaluar excepciones y comprender las consecuencias de incorporar un riesgo a una cartera.

El desafío para las aseguradoras consiste, por tanto, en convertir ese conocimiento tácito en un recurso que pueda compartirse, consultarse y utilizarse de manera consistente por otros profesionales, sin perder la responsabilidad humana sobre la decisión final.

 

La IA avanza, pero todavía no transforma la calidad de las decisiones

El informe revela que la inteligencia artificial ya está presente en buena parte de las funciones de suscripción, aunque sus beneficios se concentran principalmente en la reducción del trabajo administrativo.

El 51% de los encuestados identifica el ahorro de tiempo en tareas administrativas como la principal contribución de la IA hasta el momento, mientras que apenas el 21% considera que la tecnología ha mejorado la calidad de sus decisiones. Otro 25% señala la automatización de acciones dentro de los flujos de trabajo como el beneficio más relevante.

La diferencia entre las percepciones de los niveles jerárquicos también resulta significativa. Mientras el 29% de los Chief Underwriting Officers considera que la IA está plenamente integrada en sus flujos de trabajo, solo el 12% de los suscriptores senior y principales comparte esa percepción. El estudio sugiere así que existe una distancia entre la visión estratégica de la tecnología y la experiencia cotidiana de quienes trabajan directamente con las operaciones de suscripción.

La adopción de IA, por sí sola, no garantiza una mejora en la calidad del análisis. Para que eso ocurra, las herramientas deben aportar información relevante en el momento de decidir: el desempeño de riesgos similares, el efecto de una nueva operación sobre la cartera y el conocimiento de especialistas que, de otro modo, podría resultar inaccesible.

 

Menos tareas manuales y más tiempo para decidir

Los profesionales consultados no plantean necesariamente una reducción del trabajo de suscripción, sino una redistribución del tiempo hacia aquellas actividades que requieren mayor criterio.

Actualmente, las tareas manuales representan el 49% de la semana laboral de los suscriptores. En el escenario ideal que describe el informe, esa proporción descendería al 36%, mientras que las actividades vinculadas al juicio profesional aumentarían del 51% al 64%.

Uno de los cambios más importantes se produciría en la administración manual y la recarga repetida de datos: el tiempo dedicado a estas tareas pasaría del 17% al 8%. El objetivo sería liberar horas para la tarificación, la revisión de carteras, la relación con corredores y el acompañamiento de los suscriptores más jóvenes.

Esta expectativa permite interpretar la IA como una herramienta para elevar el valor del trabajo experto. La automatización de actividades rutinarias no sería el destino final de la transformación, sino una condición para que los profesionales puedan concentrarse en decisiones más complejas y en la transmisión de su experiencia.

 

Transparencia y control: la tecnología debe acompañar la decisión

El estudio también analiza qué tipo de interacción esperan los suscriptores de las herramientas de inteligencia artificial. La preferencia mayoritaria se orienta hacia sistemas que aporten contexto, permitan supervisar los resultados y mantengan la decisión final bajo responsabilidad humana.

El 73% de los encuestados prefiere recibir alertas en tiempo real sobre desviaciones y exposición de la cartera antes que limitarse a consultar informes que se actualizan automáticamente. Asimismo, el 70% opta por modelos de tarificación transparentes, capaces de mostrar antecedentes de riesgos y explicar la lógica utilizada, frente a soluciones que priorizan exclusivamente la velocidad de procesamiento.

Entre los principales obstáculos para una toma de decisiones eficiente aparecen la inconsistencia de los datos, señalada por el 44%; la presión por cerrar operaciones rápidamente, con el 38%; y la falta de contexto sobre riesgos similares anteriores, con el 35%.

En este contexto, la fórmula de interacción preferida es “la IA sugiere y yo apruebo”. La disposición a conceder autonomía completa disminuye a medida que aumenta el componente de juicio de la tarea: es mayor en actividades como la ingesta de datos y mucho menor cuando se trata de formar a nuevos suscriptores.

 

El futuro de la suscripción: automatizar sin perder el oficio

Los resultados del informe Underwriting Edge 2026 muestran que la discusión sobre inteligencia artificial en seguros comerciales está evolucionando. La preocupación central ya no es exclusivamente si la tecnología puede reemplazar a los suscriptores, sino cómo puede contribuir a que sus decisiones sean mejores, más consistentes y menos dependientes de conocimientos que permanecen dispersos dentro de las organizaciones.

La posibilidad de que la IA sustituya completamente al suscriptor es considerada una preocupación urgente por apenas el 5% de los encuestados, frente al 18% registrado en 2024 y el 11% en 2025. En cambio, ganan relevancia los riesgos de que la tecnología decida demasiado pronto, comprometiendo el criterio profesional; o que opere mediante modelos opacos cuya lógica no pueda ser auditada.

Para las aseguradoras, el desafío combina dos objetivos: modernizar los procesos de suscripción y preservar el conocimiento que sostiene las decisiones de mayor impacto. La investigación de hyperexponential plantea que la verdadera oportunidad de la IA no está únicamente en procesar más operaciones en menos tiempo, sino en ayudar a que el criterio experto pueda estar disponible cuando se necesita.

En definitiva, la transformación digital de la suscripción exige que las compañías no solo incorporen nuevas herramientas, sino que también desarrollen mecanismos para documentar, compartir y reutilizar la experiencia de sus profesionales. El futuro del underwriting dependerá, en buena medida, de la capacidad para integrar inteligencia artificial, datos de calidad y supervisión humana en un mismo proceso de decisión.