Destacadas Innovación

El 43% de los argentinos ya fue víctima de hackeos o fraude digital: la IA redefine la confianza y la seguridad online

Imagen de portada del Informe sobre Percepción de Seguridad Digital 2026 de CertiSur y D'Alessio IROL.
Un nuevo estudio de CertiSur y D'Alessio IROL revela que los ciberdelitos alcanzaron su nivel más alto desde que comenzó el relevamiento hace más de dos décadas. Mientras la inteligencia artificial se consolida como una herramienta cotidiana y transforma el trabajo, crecen las dudas sobre la protección de los datos personales y la necesidad de fortalecer la confianza digital, un desafío que también interpela a la industria aseguradora.

La transformación digital continúa acelerándose en Argentina, pero la percepción de seguridad no evoluciona al mismo ritmo. Al mismo tiempo que crecen el uso de la inteligencia artificial, las operaciones online, las firmas digitales y los medios de pago electrónicos, también aumentan las amenazas vinculadas al fraude y la suplantación de identidad. Esa es una de las principales conclusiones de la nueva edición del Informe sobre Percepción de Seguridad Digital 2026, elaborado por la empresa especializada en seguridad informática CertiSur junto con la consultora D’Alessio IROL, al que tuvo acceso 100% SEGURO.

Se trata de un estudio que desde hace más de veinte años analiza cómo cambian los hábitos, preocupaciones y expectativas de los argentinos frente al mundo digital. En esta oportunidad, el trabajo reúne las respuestas de 500 usuarios mayores de 21 años de todo el país y ofrece una radiografía sobre cómo evolucionan los hábitos, las preocupaciones y las expectativas de los argentinos frente a la digitalización. Los resultados muestran una paradoja cada vez más evidente: la vida digital se masificó, pero la sensación de protección continúa siendo limitada.

La investigación fue presentada en un encuentro exclusivo el pasado 30 de junio, en el que Nora D’Alessio, vicepresidenta de la consultora, expuso los principales hallazgos junto con dos directores de CertiSur, Néstor Markowicz, COO, y Armando Carratalá, CTO, quienes analizaron el nuevo escenario de riesgos digitales y los desafíos que enfrentan las organizaciones para fortalecer la confianza de sus usuarios.

El dato más contundente del relevamiento anual es que el 43% de los argentinos sufrió algún hackeo o fraude por Internet durante 2025 y los primeros meses de 2026, el porcentaje más elevado de todos los registros obtenidos. La evolución muestra la velocidad con la que crecieron los delitos digitales: hace apenas cuatro años el porcentaje era del 9%; en 2024 había escalado al 31%; en 2025 alcanzó el 33%; y ahora vuelve a marcar un nuevo máximo, algo que preocupa tanto a usuarios como a empresas.

 

La suplantación de identidad: el fraude que más crece

El mecanismo predominante entre los ciberdelitos continúa siendo el phishing, modalidad basada en la suplantación de identidad mediante la cual los delincuentes se hacen pasar por bancos, billeteras virtuales, organismos públicos, empresas de servicios o incluso familiares para obtener claves, datos personales o dinero.

El estudio muestra además que WhatsApp ya se convirtió en el principal canal utilizado para estos engaños, concentrando el 31% de los casos reportados. Le siguen el correo electrónico (23%) y las llamadas telefónicas (20%), lo que refleja cómo los ciberdelincuentes aprovechan los canales de comunicación más cotidianos para generar confianza antes de concretar la estafa.

El impacto de estos episodios trasciende la pérdida económica. La mayoría de los usuarios asocia estas situaciones con sentimientos de vulnerabilidad, impotencia y pérdida de control sobre su información personal, reforzando la preocupación por la protección de la identidad digital.

Los resultados coinciden con las estadísticas oficiales de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), que durante 2024 recibió un número récord de denuncias por delitos informáticos, confirmando que la digitalización también amplió la superficie de ataque para los ciberdelincuentes.

 

La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana

Otro de los ejes centrales del estudio es la consolidación de la inteligencia artificial como una tecnología de uso masivo. El 91% de los argentinos considera que la IA está cambiando la forma de trabajar, frente al 84% registrado un año antes; mientras que el 67% cree que ya está transformando la vida cotidiana del país.

La percepción social también evolucionó. Si en 2025 predominaban conceptos abstractos como “futuro”, “inteligencia” o “humano”, ahora aparecen palabras mucho más vinculadas a la experiencia diaria, como “herramienta”, “ayuda”, “útil”, “información” y “ChatGPT”. El temor hacia esta tecnología continúa siendo minoritario: apenas el 18% la considera peligrosa, aunque ese porcentaje aumenta entre mujeres y personas de mayor edad.

La encuesta refleja además que la IA dejó de ser una novedad para convertirse en una herramienta incorporada a la rutina de la mayoría de los argentinos. Actualmente, el 91% utiliza al menos un producto o servicio basado en inteligencia artificial, principalmente plataformas de IA generativa como ChatGPT o Gemini y smartphones, mientras que siete de cada diez personas manifiestan interés en seguir aprendiendo a utilizar estas tecnologías.

 

La capacitación no avanza al mismo ritmo que la adopción

Sin embargo, el estudio advierte sobre una brecha cada vez más evidente entre el uso creciente de la IA y la preparación de las personas para convivir con ella.

Entre quienes utilizan herramientas de IA en el trabajo, aumenta la preocupación por mantener la empleabilidad frente al avance tecnológico, especialmente en los sectores de menores ingresos y entre las personas de mayor edad, precisamente aquellos donde la capacitación resulta más limitada.

Mientras casi la mitad considera necesario desarrollar nuevas habilidades para evitar quedar desplazado laboralmente por la inteligencia artificial, solo un tercio afirma haber recibido formación específica sobre nuevas tecnologías en su trabajo.

 

La confianza en los datos todavía es frágil

La expansión de la inteligencia artificial también reabre el debate sobre la privacidad. Aunque la mitad de los usuarios asegura sentirse segura al compartir información con herramientas de IA, el 40% desconfía de cómo estas plataformas protegen sus datos personales, una preocupación que aumenta en los niveles socioeconómicos más bajos y entre los adultos mayores.

El mismo fenómeno aparece en los servicios financieros. Si bien dos de cada tres personas ya perciben que bancos, billeteras virtuales y medios de pago utilizan inteligencia artificial, la automatización todavía genera cierta desconfianza y refuerza la necesidad de mantener algún tipo de contacto humano para transmitir mayor seguridad.

 

Más seguridad, pero sin complicar la experiencia

Uno de los cambios más interesantes que identifica el informe es que los usuarios ya no rechazan los mecanismos adicionales de seguridad. Por el contrario, aceptan las validaciones siempre que sean simples, rápidas y poco invasivas.

En ese contexto, la biometría aparece como la alternativa que mejor combina seguridad y comodidad. Sin embargo, persisten importantes reservas respecto del uso de datos biométricos: el 63% afirma que no le agrada validar su identidad mediante reconocimiento facial, especialmente entre mujeres y adultos mayores.

Al mismo tiempo, disminuye la confianza en la capacidad de empresas y organizaciones para proteger a sus clientes frente al fraude. Solo el 24% cree que las compañías realizan un trabajo eficaz en este aspecto, muy por debajo del 40% registrado el año anterior. Aun así, el 83% espera que las marcas monitoreen activamente posibles fraudes y actúen preventivamente para proteger a sus usuarios.

 

Un desafío creciente para empresas y aseguradoras

La investigación muestra que la experiencia directa o cercana con fraudes digitales está modificando el comportamiento de los usuarios: casi la mitad (el 48%) afirma haber incorporado nuevas medidas de protección en sus operaciones online. Además, la mayor credibilidad en materia de seguridad digital recae en los profesionales especializados (63%) y en los bancos (56%), muy por encima de otras fuentes de información como las recomendaciones de amigos, familiares y conocidos (32%), los medios de comunicación tradicionales (29%), las empresas tecnológicas (29%), los organismos públicos (25%) y las empresas de primera línea (21%). Para los autores del estudio, esta concentración de la confianza refleja que la seguridad digital dejó de percibirse como un atributo exclusivamente tecnológico para convertirse en un factor estratégico que requiere conocimiento especializado.

Para el sector asegurador, este escenario representa una oportunidad y, al mismo tiempo, un desafío estratégico. La expansión de los fraudes digitales, el crecimiento del uso de inteligencia artificial y la creciente sensibilidad respecto de la identidad digital elevan la demanda de soluciones capaces de proteger tanto a personas como a organizaciones frente a riesgos cada vez más sofisticados. No se trata únicamente de desarrollar coberturas frente al ciberdelito, sino también de fortalecer la confianza en los ecosistemas digitales mediante servicios de prevención, autenticación y gestión del riesgo.

En un contexto donde la identidad digital se convierte en un activo cada vez más valioso, la confianza, la autenticidad y la seguridad dejan de ser atributos tecnológicos para transformarse en elementos centrales del desarrollo de la economía digital y de la relación entre empresas y usuarios.