Innovación

IA, analítica de datos y sensores en tiempo real reducen fallas y cortes en servicios básicos en Argentina

El uso de analítica de datos, sensores en tiempo real e inteligencia artificial está permitiendo anticipar interrupciones en servicios como agua, energía y telecomunicaciones, marcando el paso de modelos reactivos a esquemas preventivos.

La continuidad de servicios esenciales como el agua potable, la energía eléctrica y las telecomunicaciones representa un desafío creciente, en el que la tecnología puede desempeñar un papel clave para anticipar y mitigar el impacto de interrupciones no planificadas en los hogares, las empresas y la operación de las ciudades.

“La tecnología está transformando la forma en que se gestionan estas infraestructuras, impulsando un cambio de enfoque: pasar de la atención de fallas cuando ya ocurrieron a la anticipación de posibles interrupciones antes de que afecten a los usuarios”, señala Marjorie Ann Guerra, Gerente de Digital Studios de TIVIT Latam.

La adopción de tecnologías de monitoreo inteligente, analítica avanzada e inteligencia artificial contribuye a fortalecer la continuidad de los servicios. De acuerdo con McKinsey, las soluciones de mantenimiento predictivo pueden reducir entre 30% y 50% el tiempo de inactividad no planificado en activos críticos.

La incorporación de sensores y sistemas de monitoreo en redes de distribución permite hoy observar en tiempo real el comportamiento de infraestructuras clave. En redes eléctricas, tuberías de agua o sistemas de telecomunicaciones, variables como presión, temperatura, carga o fluctuaciones en el servicio pueden ser analizadas de forma continua. Esta información se convierte en una fuente constante de alerta temprana que permite actuar antes de que se produzca una falla.

La inteligencia artificial complementa este proceso al analizar grandes volúmenes de datos históricos y operativos, identificando patrones que anteceden a una falla y permitiendo priorizar intervenciones preventivas.

“Estamos viendo una evolución clara hacia servicios más inteligentes y resilientes, donde la tecnología ya no es un complemento, sino un habilitador crítico para la continuidad operativa”, agrega Guerra, de TIVIT.

 

Hacia una gestión más predictiva

La analítica avanzada también está redefiniendo la gestión del mantenimiento. En lugar de intervenciones programadas de forma general, las organizaciones pueden aplicar esquemas de mantenimiento predictivo, enfocados en los puntos donde existe mayor probabilidad de falla.

Este enfoque permite optimizar recursos técnicos, reducir costos operativos y disminuir la frecuencia de interrupciones no planificadas. Cuando ocurre una falla, los sistemas automatizados permiten activar protocolos de respuesta en segundos, desde la redistribución de cargas hasta el aislamiento de zonas afectadas, reduciendo el impacto en los usuarios.

Aunque la adopción de estas tecnologías avanza, Argentina aún enfrenta desafíos vinculados a la modernización de infraestructura, la integración de sistemas digitales y la capacitación de personal especializado. La tendencia global apunta a infraestructuras inteligentes capaces de automonitorearse, anticipar fallas y optimizar su funcionamiento en tiempo real, consolidando un modelo de servicios más eficientes y resilientes.