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Rosales: “El riesgo empresario cambió y el broker también tiene que cambiar”

Matías Rosales, CEO de Marsh Argentina y Uruguay.
El negocio corporativo atraviesa una etapa de fuerte transformación. Mientras minería, energía y agro muestran nuevas oportunidades, riesgos como Cyber, interrupción de negocios y talento ganan peso en la agenda empresaria. Matías Rosales, CEO de Marsh Argentina y Uruguay, explica cómo cambia el rol del broker y por qué la tecnología, los datos y la resiliencia serán claves en la próxima etapa del mercado.

ENTREVISTA 100% SEGURO.- El mercado asegurador argentino atraviesa una etapa de transición, marcada por una economía con oportunidades y desafíos muy dispares entre sectores y por una agenda empresarial en la que ganan peso los riesgos sistémicos, desde la ciberseguridad y la inteligencia artificial hasta la interrupción de negocios y la escasez de talento.

En este contexto, Matías Rosales, CEO de Marsh Argentina y Uruguay, analiza el nuevo rol de los brokers, las actividades y coberturas con mayor dinamismo, las brechas de protección que persisten y la transformación que atraviesa Marsh a nivel global, con la integración de Mercer bajo la marca Marsh. Además, explica cómo la IA y la analítica están modificando la gestión de riesgos y anticipa las expectativas de la compañía para el nuevo ejercicio.

 

Un mercado en transición y con oportunidades sectoriales

El mercado asegurador argentino atraviesa, según Matías Rosales, una etapa de “profunda transición y adaptación”, en un contexto económico que presenta comportamientos muy diferentes de acuerdo con cada actividad. El CEO de Marsh Argentina y Uruguay observa un “desarrollo asimétrico, con sectores que enfrentan desafíos de consolidación y otros que, por el contrario, atraviesan una oportunidad histórica”.

Entre estos últimos, identifica especialmente a la minería, la energía y la agroindustria, impulsadas por la demanda global.

“Sectores estratégicos como la minería, la energía y la agroindustria transitan una ventana de oportunidad histórica impulsada por la demanda global”, resalta Rosales.

Este escenario también modifica el papel que desempeñan los intermediarios de seguros. Para Rosales, el broker dejó de ser simplemente un canal de transferencia de riesgos para convertirse en un actor estratégico dentro de las organizaciones.

“El rol del mercado asegurador y de los asesores de riesgo es más crítico que nunca. Dejamos de ser meros transferidores de riesgo para convertirnos en socios estratégicos que garantizan la resiliencia y la continuidad operativa”, manifiesta.

En ese sentido, considera que el desafío pasa por acompañar las oportunidades de inversión y crecimiento con una gestión de riesgos capaz de brindar previsibilidad: “Para capitalizar este potencial, necesitamos una gestión de riesgos rigurosa que brinde certidumbre a largo plazo”.

 

La agenda del C-suite cambia: cyber, IA, continuidad y talento

La transformación también se refleja en las preocupaciones de los máximos responsables de las compañías. Rosales asegura que la agenda del C-suite “ha evolucionado drásticamente” y que la conversación dejó atrás el predominio casi exclusivo de los riesgos patrimoniales tradicionales.

Hoy, comenta, las empresas enfrentan riesgos cada vez más interconectados y sistémicos.

“La ciberseguridad y la adopción acelerada de inteligencia artificial dejó de ser un asunto tecnológico para ser un riesgo estratégico de negocio”, advierte.

El segundo gran foco está en la interrupción del negocio (Business Interruption), asociada tanto a fallas operativas como a las tensiones que atraviesan las cadenas de suministro. Y el tercer factor es el talento: la escasez de habilidades críticas y el compromiso de los colaboradores “se han consolidado como un factor determinante para la continuidad de cualquier organización”.

Esta nueva agenda también atraviesa la propia gestión de Marsh. Rosales resume su foco estratégico en dos conceptos: “integración y analítica”, con una mirada transversal o cross-business sobre las necesidades de los clientes.

En ese marco, identifica cuatro pilares para la compañía: “potenciar a nuestros colegas, mejorar la experiencia y resultados de nuestros clientes, asegurar el crecimiento sostenible del negocio y generar un impacto positivo en las comunidades”. A partir de allí, expresa, el objetivo es elevar la calidad de las decisiones empresariales mediante inteligencia de datos y dotar a los clientes de Argentina y Uruguay de mayor resiliencia para poder innovar con confianza.

 

Marsh y Mercer: una propuesta integral bajo una misma marca

Uno de los cambios más relevantes en la estrategia global de Marsh es la integración de Mercer bajo la marca Marsh. Según declara Rosales, desde el 1 de septiembre pasado Mercer pasó a operar como Marsh People and Investments, una evolución que busca consolidar una propuesta integral alrededor de cuatro grandes dimensiones: riesgos, estrategia, personas e inversiones.

“El talento es hoy un pilar estratégico indispensable para la competitividad corporativa, y el objetivo es acompañar a las organizaciones con una visión de negocio capaz de transformar sus planes en resultados concretos”, subraya el ejecutivo.

Para los clientes, la integración implica acceder a la escala global de la organización bajo un mismo paraguas. Rosales revela que Marsh cuenta con ingresos superiores a los US$ 27.000 millones y unos 95.000 colegas a nivel mundial. Esa escala, describe, permite “simplificar el abordaje de su agenda de capital humano y riesgo corporativo con datos”.

 

Minería y energía, al frente del dinamismo corporativo

Dentro del mercado argentino, Rosales identifica a la minería como uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento, especialmente a partir del desarrollo de minerales estratégicos como el litio y el cobre. Las proyecciones de exportaciones asociadas a estas actividades, señala, demandan programas robustos de cobertura frente a interrupciones de negocio y fallas geotécnicas. También destaca el sector energético, impulsado tanto por la transición hacia energías limpias como por la actividad de Oil & Gas.

En materia de coberturas, el ejecutivo observa un fuerte dinamismo en Cyber, producto de la sofisticación creciente de las amenazas; en D&O (Responsabilidad de Directores y Gerentes), debido al mayor escrutinio regulatorio; y en las soluciones vinculadas con Employee Experience (EX) y retención de talento. En este último ámbito, las alianzas tecnológicas también adquieren relevancia. Rosales menciona específicamente las capacidades desarrolladas junto a Qualtrics como parte de esta estrategia.

 

Las brechas de protección que todavía persisten

El crecimiento de determinadas actividades no significa que todos sus riesgos estén adecuadamente protegidos. Para Rosales, una de las principales brechas continúa estando en la correcta cuantificación de las exposiciones por interrupción del negocio y en los largos plazos de recuperación.

“Como lo evidenciamos en nuestro reporte global de minería, los tiempos de inactividad operativa impulsan la mayoría de las pérdidas”, alerta.

También observa un “subaseguro crónico” frente a los riesgos vinculados con infraestructura logística y energética en regiones remotas. A esto suma otra brecha particularmente relevante en el contexto actual: la adopción de seguros y protocolos de resiliencia cibernética en el segmento corporativo mediano.

 

Cyber: del área de IT al directorio

Aunque la preocupación por el riesgo cibernético ya está instalada entre las empresas, Rosales considera que todavía existe una barrera conceptual importante: la percepción de que se trata fundamentalmente de un problema del área de tecnología.

“La demanda está madurando, pero la barrera sigue siendo la percepción de que el riesgo cibernético es un tema de IT”, afirma.

Por eso, plantea la necesidad de trasladar la conversación hacia el máximo nivel de decisión de las organizaciones, con CEOs y CFOs tomando un rol activo.

El siguiente paso es pasar de la preocupación a una gestión cuantificable. Para ello, las empresas necesitan medir la efectividad de su cultura de ciberseguridad y adoptar herramientas de modelado que permitan traducir las exposiciones en términos financieros.

“La resiliencia cibernética no solo implica tener pólizas”, enfatiza Rosales. También supone anticiparse, contar con planes de respuesta ante incidentes y gestionar las nuevas exposiciones que aparecen como consecuencia de la automatización y la inteligencia artificial.

 

Personas, bienestar y longevidad: de costo a inversión

La misma transformación se observa en la manera de abordar los riesgos relacionados con las personas. “La conversación cambió radicalmente”, sostiene Rosales. Ya no se trata simplemente de beneficios o de esquemas tradicionales de retribución, sino de gestionar de manera integral la experiencia del empleado y la cultura organizacional. El cambio responde también a una cuestión económica.

“Hoy sabemos que los riesgos asociados al talento tienen un impacto directo en el P&L de la empresa”, aporta el ejecutivo.

Con las capacidades reunidas bajo Marsh People and Investments, la compañía busca desarrollar estrategias de escucha y respuesta basadas en datos para identificar y cerrar brechas culturales. En este nuevo enfoque, la longevidad y el bienestar dejan de ser considerados exclusivamente como un costo de Recursos Humanos. “Se convirtieron en inversiones estratégicas para asegurar productividad, disminuir el ausentismo y garantizar ventajas competitivas sostenibles”, remarca.

 

IA y analítica: decisiones de riesgo en tiempo real

La inteligencia artificial ocupa también un lugar central en la evolución de la propuesta de Marsh. Rosales asegura que la compañía está “a la vanguardia de este desarrollo tecnológico” y cita el lanzamiento de Risk Companion, una suite analítica potenciada por IA que integra los grandes volúmenes de datos de la organización con modelos actuariales avanzados.

La herramienta permite a los clientes evaluar en tiempo real variables como retenciones, límites y deducibles. A ella se suman Renewal Companion y Captive Companion, orientadas a reducir procesos manuales, optimizar el capital y brindar benchmarking instantáneo.

El objetivo final, confiesa, es que los directorios puedan tomar “decisiones estratégicas mucho más rápidas y precisas”.

 

El diferencial: construir certidumbre

En un mercado donde compiten grandes brokers internacionales, intermediarios nacionales y consultoras especializadas, Rosales considera que la diferenciación ya no puede reducirse a conseguir una cobertura a buen precio.

“No se trata solo de transferir un riesgo al mercado asegurador a buen precio, se trata de elevar la probabilidad de éxito de nuestros clientes”, define.

Desde su perspectiva, el diferencial de Marsh está precisamente en combinar consultoría sectorial, tecnología predictiva basada en IA y una mirada integral sobre los riesgos de una organización. Esa propuesta puede abarcar desde el riesgo catastrófico de una planta industrial hasta la compensación de un ejecutivo clave. “Ayudamos a construir certidumbre. Nuestra perspectiva impulsa el rendimiento”, resume.

 

Un nuevo ejercicio con crecimiento y métricas más sofisticadas

De cara al ejercicio 2026-2027, las expectativas de Marsh Argentina pasan por sostener un “crecimiento robusto”, apalancado en la integración de marca y en la ampliación de sus capacidades.

Los indicadores financieros tradicionales y la evolución de la participación de mercado continuarán siendo parte de la medición, pero Rosales anticipa una mirada más sofisticada sobre el desempeño.

“Hoy incorporamos métricas mucho más sofisticadas. Entre ellas, estará la capacidad de ayudar a las organizaciones a tomar mejores decisiones que sus competidores y, a partir de ello, generar la confianza necesaria para que puedan crecer también a largo plazo”, concluye.