Innovación

Riesgos invisibles de la IA: el desafío asegurador ante una nueva brecha de protección

Imagen de portada del informe de Gallagher Re.

La expansión acelerada de la inteligencia artificial en el mundo corporativo está generando un desajuste creciente entre la innovación tecnológica y la capacidad del mercado asegurador para absorber sus riesgos. Así lo advierte el informe “Smart systems, blind spots: rethinking insurance for the AI era” de Gallagher Re, que identifica la aparición de un “vacío de protección” frente a los riesgos nativos de la IA.

El análisis, también citado por el blog Füture de INESE, señala que las organizaciones están incorporando sistemas de inteligencia artificial en procesos críticos, desde la toma de decisiones automatizadas hasta la interacción con clientes, a un ritmo que supera la evolución de las coberturas aseguradoras tradicionales.

 

Riesgos que no encajan en los modelos clásicos

Uno de los principales hallazgos del informe es que los daños derivados del uso de inteligencia artificial no se ajustan fácilmente a las categorías tradicionales de riesgo asegurador.

A diferencia de un ciberataque convencional, un error profesional o un defecto de producto, los incidentes vinculados a la IA pueden originarse en el propio funcionamiento del sistema. Entre los ejemplos más relevantes se encuentran:

  • Respuestas incorrectas o “alucinaciones” presentadas como hechos.
  • Decisiones automatizadas erróneas.
  • Sesgos o conductas discriminatorias derivadas de los modelos.
  • Datos de entrenamiento contaminados.

Estos eventos, aunque difíciles de clasificar, pueden derivar en reclamaciones de terceros, sanciones regulatorias o litigios, generando un riesgo legal y financiero significativo para las empresas.

 

Un vacío de protección en expansión

El informe de Gallagher Re advierte que este desajuste está dando lugar a una brecha de protección creciente, ya que muchas de estas exposiciones no están claramente cubiertas por pólizas tradicionales.

Las coberturas actuales (como responsabilidad civil, ciberseguros o errores y omisiones) fueron diseñadas para riesgos más definidos y no contemplan plenamente la naturaleza dinámica, autónoma y evolutiva de los sistemas de inteligencia artificial.

Como resultado, las empresas pueden enfrentarse a escenarios en los que los daños derivados de la IA quedan parcialmente cubiertos o incluso excluidos, aumentando la incertidumbre sobre la transferencia efectiva del riesgo.

 

De la automatización al riesgo sistémico

Otro aspecto clave del análisis es que la IA no solo introduce nuevos riesgos individuales, sino que también puede amplificar riesgos sistémicos.

La integración de modelos inteligentes en múltiples procesos y sectores genera interdependencias que pueden propagar errores o fallos a gran escala. Esto es especialmente relevante en industrias como el seguro, donde la automatización impacta directamente en decisiones de suscripción, pricing y gestión de siniestros.

Además, la opacidad de algunos modelos, especialmente los basados en aprendizaje automático avanzado, dificulta la trazabilidad de decisiones, lo que complica tanto la gestión del riesgo como la resolución de reclamaciones.

 

Repensar el seguro para la era de la IA

Frente a este escenario, Gallagher Re plantea la necesidad de redefinir los marcos de aseguramiento para adaptarlos a la nueva realidad tecnológica.

Esto implica avanzar hacia modelos que:

  • Reconozcan los riesgos específicos de la IA.
  • Integren enfoques más flexibles de cobertura.
  • Combinen capacidades técnicas con nuevas formas de evaluación del riesgo.

El desafío no es menor: se trata de diseñar soluciones que puedan responder a un entorno donde los riesgos son menos predecibles, más interconectados y en constante evolución.

 

Una oportunidad estratégica para el sector

A pesar de los desafíos, el informe también destaca una oportunidad significativa para la industria aseguradora. La aparición de estos nuevos riesgos abre la puerta al desarrollo de productos innovadores, capaces de cubrir exposiciones emergentes vinculadas a la inteligencia artificial.

En línea con lo señalado por Füture de INESE, el avance de la IA obliga al sector a evolucionar desde un enfoque reactivo hacia uno más proactivo, donde la comprensión profunda de la tecnología y sus implicancias sea clave para diseñar soluciones efectivas.

En definitiva, la inteligencia artificial no solo está transformando los modelos de negocio, sino también los fundamentos del riesgo asegurador. Y en ese proceso, quienes logren anticipar y cubrir estos “puntos ciegos” tendrán una ventaja decisiva en la próxima etapa de innovación del sector.