A medida que la inteligencia artificial comienza a integrarse en procesos clave del negocio asegurador, el desafío para las compañías deja de ser identificar nuevos casos de uso y pasa a centrarse en cómo implementarlos de forma consistente y sostenible.
En su informe “The Future of AI in the Insurance Industry”, McKinsey señala que la diferencia entre las aseguradoras que obtienen resultados concretos y aquellas que permanecen en etapas experimentales no radica únicamente en la tecnología disponible, sino en la capacidad de transformar la organización para que la inteligencia artificial pueda escalar y generar valor en toda la empresa.
Un modelo operativo pensado para escalar
El informe sostiene que muchas organizaciones continúan desarrollando iniciativas de inteligencia artificial de manera independiente, lo que dificulta compartir conocimientos, reutilizar soluciones y extender las capacidades a otras áreas del negocio.
Como alternativa, McKinsey propone un modelo operativo que reúna a especialistas de negocio, tecnología, datos y análisis dentro de equipos multidisciplinarios. Esta forma de trabajo busca acelerar el desarrollo de soluciones, reducir los silos organizacionales y facilitar que las capacidades creadas puedan aprovecharse en distintos dominios de la compañía.
Además, la consultora destaca la importancia de establecer mecanismos de gobernanza que permitan definir prioridades, monitorear resultados y asegurar que las inversiones en inteligencia artificial estén alineadas con los objetivos estratégicos del negocio.
La tecnología como base de la transformación
Otro de los pilares identificados por McKinsey es la necesidad de contar con una arquitectura tecnológica capaz de sostener el crecimiento de la inteligencia artificial.
En lugar de desarrollar soluciones aisladas para cada proyecto, el informe recomienda construir una plataforma común basada en componentes reutilizables, modelos compartidos y estándares que permitan acelerar la incorporación de nuevas capacidades sin comenzar desde cero en cada iniciativa.

El denominado AI Stack resume esta visión. La arquitectura propuesta integra las capacidades de interacción con clientes y empleados, los modelos de inteligencia artificial, la infraestructura tecnológica y la plataforma de datos sobre la que se apoyan todas las aplicaciones. Según McKinsey, esta integración resulta fundamental para que las distintas soluciones puedan operar de manera coordinada y escalar dentro de la organización.
Los datos, un activo estratégico
El informe también pone el foco en la gestión de los datos como uno de los principales habilitadores de la inteligencia artificial.
Las aseguradoras necesitan plataformas capaces de integrar información proveniente de múltiples fuentes, garantizar su calidad y facilitar su utilización por parte de los distintos modelos de IA.
Para McKinsey, disponer de datos confiables y correctamente gobernados no solo mejora el rendimiento de las soluciones existentes, sino que también permite desarrollar nuevas aplicaciones con mayor rapidez y consistencia.
Construir capacidades reutilizables
Uno de los conceptos que atraviesa todo el informe es la importancia de evitar desarrollos independientes para cada caso de uso.
La consultora plantea que las aseguradoras deberían construir capacidades que puedan reutilizarse en diferentes procesos, aprovechando modelos, componentes y herramientas comunes para acelerar futuras implementaciones y reducir costos de desarrollo.

Este enfoque permite que las nuevas iniciativas no comiencen desde cero, sino que se apoyen sobre una base tecnológica compartida, facilitando la expansión de la inteligencia artificial a nuevos dominios del negocio.
El desafío de decidir cuándo desarrollar y cuándo incorporar tecnología
McKinsey también analiza una decisión que enfrentan muchas aseguradoras durante su proceso de transformación: desarrollar soluciones propias o incorporar herramientas disponibles en el mercado.
El informe sostiene que no existe una respuesta única y que la elección dependerá del tipo de capacidad que se busque construir, del nivel de diferenciación que represente para la compañía y de los recursos disponibles.
En algunos casos, las soluciones comerciales pueden acelerar la implementación; en otros, desarrollar capacidades propias puede convertirse en una ventaja competitiva de largo plazo.
La transformación también depende de las personas
Más allá de la tecnología, McKinsey insiste en que la adopción de la inteligencia artificial requiere preparar a la organización para nuevas formas de trabajo.
El informe señala que las aseguradoras deben invertir en gestión del cambio, desarrollar nuevas capacidades entre sus colaboradores y promover la adopción de estas herramientas en las actividades cotidianas.
La consultora advierte que disponer de una infraestructura tecnológica moderna no garantiza, por sí sola, el éxito de la transformación. El verdadero impacto se alcanza cuando las personas incorporan estas capacidades a sus procesos de trabajo y la organización modifica la manera en que opera.









