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La importancia de las medidas de seguridad desde la óptica de un ajustador de siniestros

El reconocido perito liquidador, ajustador y auditor de siniestros, Gerente Técnico y Comercial de IBA Latinoamérica, pone el foco en un aspecto crítico, muchas veces subestimado en la gestión aseguradora: la importancia de las medidas de seguridad y de una correcta evaluación del riesgo desde su origen. A partir de su experiencia en el análisis de siniestros complejos, el autor recorre las principales fallas en la estructuración de coberturas, la falta de información técnica en la suscripción y los desvíos entre el riesgo real y el asegurado, que suelen derivar en indemnizaciones insuficientes o conflictos al momento del siniestro.

Por Ing. Ernesto Bodenheimer.-

Como todos saben, el ciclo de asegurar un riesgo comienza por la necesidad del propietario y/o propietarios de un bien o conjunto de bienes de transferir un riesgo.

Esto significa el pago de una suma de dinero, llamado premio, la cual está compuesto por la prima más diversos gastos e impuestos. Por la otra parte, un asegurador acepta tomar el riesgo de que, en caso de un siniestro de un bien o conjunto de bienes, se hace responsable por el pago de los perjuicios sufridos por el propietario, llamado asegurado.

El contrato que liga a ambos, o sea propietario/s o asegurado, con quien toma el riesgo es denominado póliza, la cual debe aclarar en forma fehaciente las condiciones con las que el asegurador toma el riesgo. Estas se expresan mediante cláusulas y textos apropiados, donde se indican los tipos de siniestros o rubros que la póliza ampara, montos asegurados, si corresponden o no deducibles, obligaciones del asegurado y del asegurador, etc.

En general, el asegurado consulta con un asesor de seguros o broker, detallando sus reales necesidades de cobertura, considerando como fundamental transferir los probables perjuicios que no puede o no desea asumir.

A partir de allí, el asesor de seguros se acerca a la aseguradora, cuyo interlocutor, según la importancia del bien o conjunto de bienes, solicita el análisis del riesgo por el departamento técnico de la Aseguradora para evaluar la factibilidad y posibilidad de otorgar o no cobertura según las características de riesgos. En caso de querer tomar o aceptar el riesgo, se plantearán las condiciones de cobertura y el costo de la prima más los gastos (premio) para ese riesgo.

Este mecanismo tan simple y normal y hasta habitual para riesgos normales como un automóvil o una casa de familia, crece en complejidad al evaluar riesgos no tan habituales como lo son los riesgos industriales y/o comerciales, donde las posibilidades de existencia de siniestros de diferente tipo deben ser analizadas en profundidad.

Por ejemplo, en una planta petroquímica, además de las coberturas normales de incendio, rayo, explosión, impactos de vehículos, vandalismo, inclemencias climáticas, hay otros riesgos que pueden significar perjuicios muy superiores al de un daño material directo. Entre estos, podríamos nombrar pérdida de beneficio como también responsabilidad civil por daños a terceros (daños materiales, pérdidas consecuenciales, vida, contaminación, etc.).

Por esto, es fundamental que una vez que el asesor de seguros de una empresa reciba el pedido de un asegurado, se consulte con los expertos de las compañías aseguradoras, quienes lo evaluarán con el equipo de análisis de riesgos.

Estos profesionales, en caso de riesgos complejos, deberán inspeccionar la ubicación/locación, como también recibir de los potenciales asegurados todos los detalles de su operación. En este punto se debería incluir, entre otros, los siguientes datos:

  • Tipo y variables de proceso.
  • Proveedores.
  • Materias primas utilizadas y propiedades de las mismas.
  • Peligros del proceso.
  • Medidas de seguridad y planes de contingencia de la planta.
  • Detalle y entrenamiento del personal especializado que posee la planta en caso de siniestros.
  • Valores de los bienes de uso y de cambio en juego y que se desean asegurar.
  • Información sobre zonas linderas.
  • Ubicación de la planta.
  • Peligros de fenómenos climáticos de la zona.
  • Medidas de vigilancia y seguridad de la planta.

Como se comprende de este detalle, la visita y la recolección de datos facilitará al suscriptor a cargo de la confección de la propuesta, podrá observar e identificar todos los riesgos a los cuales está expuesto el asegurado, y por lo tanto se podrá analizar apropiadamente qué tipos de coberturas necesita el asegurado para transferir en forma lo más completa su riesgo, de acuerdo a las condiciones que los aseguradores puedan ofrecer y los asegurados tomar.

Frecuentemente, los aseguradores toman estos riesgos con exigencias a los asegurados de mejoras y/o modificaciones a las instalaciones y/o edificios, las cuales son siempre un gran aporte a los asegurados. Se reciben de profesionales altamente calificados recomendaciones relevantes para evitar siniestros, lo que constituye un valor agregado de la gestión del departamento técnico del asegurador. En un siniestro por más que la cobertura sea óptima, el asegurado siempre tiene perjuicios directos o indirectos, como por ejemplo las molestias de manejar un siniestro, problemas laborales por tener establecimientos inutilizables, pérdidas de mercado, etc. La mayoría imposibles de asegurar o a un extremadamente elevado costo.

Desde la óptica del ajustador, podemos observar como este punto constituye en diversas ocasiones el origen del problema en caso de siniestro. Es habitual observar que los analistas de riesgos no reciben los datos completos de una planta o establecimiento y, debido a esto, el asegurado no tiene actualizados o bien computados los valores de los bienes a asegurar. El suscriptor, quien es el profesional que confecciona y cotiza la cuenta, no cuenta con los datos completos para evaluar la cobertura apropiada para el asegurado, por lo que, en caso de siniestro, las sumas a indemnizar podrían ser inferiores a los perjuicios que técnicamente correspondan ajustar si la póliza fuese la adecuada.

Ejemplos habituales de este problema son los de establecimientos existentes en zonas de terremotos y fuertes vientos, donde los edificios no tienen el diseño y construcción adecuados para soportar para estos fenómenos. Por lo tanto, el riesgo no es aceptable, ya que es previsible que se produzcan siniestros. También hay casos donde los propios asegurados no desean realizar las mejoras que correspondan para que estos riesgos sean aceptados por los aseguradores.

Otro ejemplo son transportadores de mercaderías de alto valor, donde no se tomaron las medidas de seguridad necesarias y exigidas en pólizas. O casos de maquinarias, donde no se realizaron mantenimientos adecuados o donde se realizan en forma imprevista, sin avisar al Asegurador, cambios en los procesos, en los edificios e instalaciones y/o agregados de bienes, etc. Esto implica que el analista de riesgo, y por ende el suscriptor que confecciona la propuesta, que el asesor de seguros o broker entregara al asegurado, hace una propuesta que contiene un vacío de cobertura, que al producirse un siniestro deberá ser asumido por el asegurado.

Como conclusión final, entendemos muy conveniente tener en cuenta los siguientes puntos para contratar la póliza adecuada a cada necesidad:

  1. Ser totalmente realistas frente al analista de riesgo o detalle exigido por los aseguradores para contratar una póliza. No obviar en información a brindar a los asesores y aseguradores un detalle claro y completo de lo que se quiere asegurar indicando todos los riesgos inherentes a su actividad, tanto por probables daños directos como daños indirectos o consecuenciales y a terceros.
  2. Avisar de inmediato y antes de ser realizados cualquier cambio de las condiciones del establecimiento, sean estos agregados, cambios de actividad, cambio de materias primas o procesos, trabajos que se realizarán en el establecimiento, etc. O sea, cualquier modificación que se produzca, por mínima que sea.
  3. El trabajo de este profesional será fundamental para tener una póliza adecuada, recordando que cada dato que no se tenga en cuenta podrá implicar serios inconvenientes al ocurrir un siniestro.
  4. Tener actualizados los bienes de uso y de cambio. Habitualmente se cree que teniendo una póliza, por ejemplo, en dólares, permite tener un valor actualizado de sus bienes, lo cual frecuentemente constituye un peligroso error. Podemos dar como ejemplo los bienes de origen europeo. El euro tuvo importantes variaciones frente al dólar. En caso de bienes nacionales también podemos observar bienes que aumentaron en dólares porcentajes que superaron el 50%, especialmente en casos de insumos como el cobre y aluminio los cuales son muy utilizados en máquinas eléctricas, por lo que los costos subieron en forma significativa. Esto demuestra la necesidad de hacer controlar por especialistas.
  5. Asegurado y asegurador deben tratar de tener como interés común que no se produzcan siniestros, ya que estos implican perjuicios al asegurado que son prácticamente imposibles de asegurar, además de los problemas propios del manejo del siniestro.
  6.  Asimismo, la existencia de reiterados siniestros incidirá en la política de seguros que cada asegurado debe poseer, pensando siempre en la conveniencia de una visión de dicha problemática a largo plazo.