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La mirada de la SRT sobre los 30 años del Sistema de Riesgos del Trabajo: avances y desafíos

Vigente desde el año 1996, el nuevo régimen marcó un quiebre conceptual en materia de salud y seguridad laboral, al incorporar estándares de prevención, reparación y una legislación específica al amparo de la seguridad social.

De acuerdo con lo detallado en un comunicado oficial de la SRT, los antecedentes de la protección frente a los riesgos laborales en Argentina se remontan a 1915, con la sanción de la ley 9.688. Aquella norma creó un régimen especial de cobertura de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales basado en la responsabilidad individual del empleador y centrado exclusivamente en la reparación del daño producido.

Con distintas modificaciones y adaptaciones a los cambios políticos, económicos, jurídicos y sociales del país, ese esquema permaneció vigente hasta julio de 1996, cuando entra en vigor la ley 24.557. A partir de entonces comenzó a regir un sistema encuadrado dentro de la seguridad social, con una autoridad de aplicación específica, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), y con objetivos, procedimientos e instrumentos estables.

La nueva legislación significó un cambio de paradigma. Además de contemplar los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, incorporó de manera integral aspectos vinculados con la prevención, la rehabilitación, las prestaciones y el financiamiento del sistema. Por primera vez, la prevención de los riesgos laborales pasó a ocupar un lugar central dentro de un subsistema de la seguridad social, superando un modelo que se limitaba a compensar económicamente los daños una vez ocurridos.

Como organismo de control y autoridad de aplicación, la SRT impulsó desde sus inicios una política sostenida de promoción de la prevención, en permanente diálogo con representantes de los trabajadores, empleadores y aseguradoras de riesgos del trabajo. A través de programas específicos para empresas con distintos niveles de siniestralidad, acciones conjuntas con autoridades laborales provinciales y actividades de capacitación en escuelas, sindicatos y universidades, se consolidó progresivamente una cultura preventiva en todo el país.

Los resultados reflejan esa evolución. Los 3,5 millones de trabajadores cubiertos por el sistema en 1996 se transformaron en casi 10 millones en la actualidad. Al mismo tiempo, las políticas preventivas desarrolladas a partir del consenso entre los distintos actores permitieron reducir de manera sostenida los índices de accidentabilidad y mortalidad laboral. Asimismo, el sistema garantiza prestaciones médicas y dinerarias oportunas, logrando que cerca del 90 % de los expedientes iniciados por accidentes laborales o enfermedades profesionales encuentren resolución dentro de su ámbito de actuación.

La transformación tecnológica de los últimos años también plantea nuevos desafíos. La digitalización, el análisis de datos y las herramientas de innovación aplicadas a la gestión obligan a actualizar permanentemente los mecanismos de prevención y control. En este contexto, la modernización del Sistema de Riesgos del Trabajo se convirtió en una de las principales líneas de trabajo de la SRT durante los últimos años.

Entre las iniciativas impulsadas se destaca la elaboración del Libro Blanco de la Prevención y la implementación de distintas pruebas piloto destinadas a anticipar, identificar y gestionar riesgos laborales mediante nuevas tecnologías y metodologías de trabajo.

Sin embargo, el sistema también enfrenta desafíos que ponen a prueba su sustentabilidad. A pesar de la reducción significativa de los indicadores de accidentabilidad, la litigiosidad laboral continúa creciendo. Frente a este escenario, la SRT promueve espacios de diálogo y cooperación con los poderes judiciales de todo el país, con el objetivo de fortalecer criterios técnicos comunes y avanzar en la conformación de cuerpos de peritos oficiales que dictaminen conforme al baremo laboral vigente.

A tres décadas de su creación, los desafíos son claros: profundizar la cultura de la prevención; fortalecer la capacitación en todos los niveles; incorporar nuevas tecnologías a la gestión de los riesgos laborales; y consolidar instancias administrativas y periciales que permitan brindar respuestas ágiles, justas y previsibles.

Treinta años después de su puesta en marcha, el Sistema de Riesgos del Trabajo continúa evolucionando para responder a las transformaciones del mundo laboral, con el mismo objetivo que inspiró su creación: proteger la salud y la seguridad de las personas que trabajan.