A los 18 años, durante décadas, sacar la licencia fue casi un ritual: el primer carnet en la billetera sintetizaba autonomía, movimiento y una forma de independencia. Hoy, para buena parte de los jóvenes, esa lógica empieza a resquebrajarse. La decisión ya no es automática ni urgente: en muchos casos se posterga y, en otros, directamente se descarta.
“El registro dejó de ser un rito de pasaje automático a los 18 años: hoy es una decisión que cada joven evalúa según su propia necesidad real de moverse”, señala Daniela Medina, Gerente de Seguridad y Emergencias de Ituran Argentina.
Sin embargo, el deseo de tener auto propio no desapareció: lo que cambió es el acceso real a esa meta. Según datos de SIOMAA (Sistema de Información Online del Mercado Automotor Argentino), sobre los patentamientos de 0 km. entre enero y octubre de 2025, los jóvenes de 18 a 24 años apenas representan el 1% del mercado real de autos nuevos, mientras que los compradores de más de 50 años concentran más de la mitad de las ventas totales (51%), con los mayores de 60 a la cabeza. Se trata de un público maduro, con mayor poder adquisitivo y capacidad de planificación, mientras los más jóvenes enfrentan mayores barreras de acceso al 0 km. El auto no perdió su valor simbólico para los jóvenes: sigue representando autonomía y progreso. Lo que cambió es que hoy ese objetivo se construye de manera más gradual, y en muchos casos más tardía.
En la Ciudad de Buenos Aires, el otorgamiento de licencias nuevas se redujo 39,2% entre 2000 y 2023, con una caída del 32% solo entre 2015 y 2023.
“La postergación de la licencia no es desinterés por manejar. Influyen el costo de mantener un vehículo, el auge de las aplicaciones de viajes como alternativa cotidiana y también una mayor conciencia sobre la responsabilidad que implica ponerse al volante”, sostiene la experta.
A esos factores se suma un fenómeno propio de esta generación: la hiperconectividad, que también está redefiniendo los hábitos al volante. Según un estudio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), la distracción al volante a nivel nacional viene en aumento, y dentro de ese universo el uso del celular es la causa más frecuente, con un crecimiento del 27% en los últimos años.
“La hiperconectividad es hoy uno de los principales riesgos al volante. Estar siempre disponible en el celular compite directamente con la atención que exige manejar, y esa distracción es evitable”, advierte Medina.
El contexto de seguridad vial tampoco da tregua. Según el Informe Preliminar de Siniestralidad Vial Fatal 2025 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), el año pasado se registraron 3.255 siniestros con 4.060 víctimas fatales en todo el país, con una tasa de mortalidad vial de 8,8 fallecidos cada 100.000 habitantes. Esto confirma una tendencia histórica: los hombres jóvenes son las principales víctimas de los siniestros de tránsito en Argentina. En este sentido, la falta de experiencia y la subestimación del riesgo siguen siendo los grandes desafíos entre los conductores más jóvenes. Y es ahí donde el acompañamiento desde el primer viaje marca la diferencia.
Frente a este escenario, la tecnología telemática se consolida como una aliada para fomentar hábitos responsables desde el primer viaje.
“Acceder a información sobre cómo conducimos puede ser un primer paso para corregir hábitos y prevenir incidentes”, explica Medina.
Las alertas de exceso de velocidad, la detección de aceleraciones bruscas o giros peligrosos, el registro de trayectos y la asistencia automática ante choques de relevancia permiten que cada conductor conozca sus propios hábitos y los corrija a tiempo. Hoy, la tecnología funciona como una aliada para promover una conducción más segura.
La licencia, entonces, deja de funcionar como símbolo automático de adultez para convertirse en una herramienta instrumental, mientras el auto conserva su lugar como aspiración de progreso. En el medio, la tecnología aparece como un puente entre ese deseo y la responsabilidad que exige la ruta: información en tiempo real que ayuda a construir, desde el primer viaje, hábitos de conducción más seguros para la Generación Z.









