La intención de protegerse ya existe en Brasil, Chile y México, pero convertirla en una decisión concreta sigue representando un desafío. Aunque el 53% ahorra activamente y el 51% evita riesgos para anticiparse a situaciones inesperadas, el acceso a soluciones formales todavía enfrenta barreras relacionadas con su costo, complejidad y accesibilidad.
Así lo revela el “Embedded Insurance Trends Study (EITS): Democratizing Access to Protection”, un nuevo estudio de MetLife realizado con 4.373 participantes y 497 tomadores de decisión de organizaciones en los tres mercados. La investigación identifica dos brechas entre querer protegerse y hacerlo y apunta a una oportunidad: acercar soluciones de protección dentro de experiencias y servicios que ya forman parte de la vida cotidiana.
Esta posibilidad encuentra apertura de ambos lados: 56% de los participantes muestra interés en soluciones de protección integradas en experiencias que ya utiliza, mientras 77% de las organizaciones está interesado en asociarse con una aseguradora para ofrecerlas.
La primera brecha identificada por el estudio es de interpretación. Mientras la industria aseguradora suele observar la exposición financiera, para las personas consultadas el riesgo se traduce en preocupaciones sobre salud, autonomía, ingresos y bienestar familiar. El 56% teme recibir un diagnóstico cuyo tratamiento no pueda costear, el 48%, depender económicamente de alguien y el 45%, convertirse en una carga financiera para su familia.
La segunda es una brecha de activación. Incluso cuando existe la intención de protegerse, persisten obstáculos para actuar: el 35% percibe los seguros como difíciles de acceder, el 28% como caros, el 24% como pensados para unos pocos y el 18% como complejos.
“La intención de protegerse ya existe. El reto para nuestra industria es comprender mejor qué busca cuidar cada cliente y reducir la distancia entre querer protegerse y poder hacerlo, con soluciones más simples, relevantes y cercanas a los momentos en los que realmente se necesitan. En MetLife estamos transformando la forma en que diseñamos y distribuimos protección para estar presentes en esos momentos”, señaló Javier Cabello, Senior Vice President & Head of MetLife Xcelerator Latin America.
A partir de estos hallazgos, el EITS plantea cuatro principios para acercar la protección: comenzar por aquello que se busca preservar; conectarse con la vida cotidiana; ser fácil de reconocer, entender y acceder; y aparecer cuando la necesidad se vuelve visible.
Los datos muestran que el momento y el lugar donde aparece la protección también importan. El 53% esperaría encontrar una solución en una aplicación bancaria, el 35% al solicitar un préstamo y el 26% en una farmacia o clínica; en contraste, solo el 16% esperaría tener que buscarla por su cuenta.
Brasil, Chile y México figuran entre los mercados de mayor adopción digital de la región, con fuerte penetración de comercio electrónico, pagos digitales y nuevos canales de distribución. Esta base digital hoy permite a la industria explorar nuevas formas de integrar protección en experiencias que las personas ya usan a diario. En este contexto, los seguros embebidos representan una vía para integrar protección dentro de productos, servicios o experiencias que ya forman parte de la vida cotidiana. Su potencial está en reducir la distancia entre reconocer una necesidad y poder actuar sobre ella, acercando soluciones de manera más simple y contextualizada.
Los hallazgos del EITS apuntan así a una oportunidad común para Brasil, Chile y México: democratizar el acceso a la protección no consiste únicamente en ampliar su alcance, sino en entender mejor qué buscan preservar las personas y facilitar que encuentren soluciones relevantes en los momentos en que las necesitan. Para MetLife, esta es la oportunidad de liderar esa evolución en la región, ayudando a más personas a convertir la intención de protegerse en acción concreta.









