Los conflictos en Medio Oriente han escalado en las últimas semanas. El escenario principal de conflicto ahora es el Estrecho de Ormuz, punto clave donde circula cerca de una quinta parte del petróleo transportado por mar a nivel mundial. Luego de la decisión de Irán de cerrar el estrecho y de las crecientes tensiones en el Golfo Pérsico, las principales reaseguradoras del mundo se han hecho eco de la situación, cancelando o encareciendo los costos de las coberturas por riesgo de guerra.
Este cambio de contexto ha provocado una respuesta sin precedentes por parte del mercado asegurador marítimo. Diversos grandes clubes de protección e indemnización (P&I) y aseguradoras especializadas han anunciado recientemente que cancelarán las coberturas de “riesgo de guerra” para buques que operen en el Golfo Pérsico, incluyendo el estrecho y aguas adyacentes, a partir del 5 de marzo de 2026, según informa Reuters.
Las coberturas de riesgos de guerra en el seguro marítimo protegen a los armadores frente a daños causados por ataques, actos hostiles o conflicto armado, riesgos que las pólizas estándar de casco o responsabilidad no cubren. La decisión de retirar esa protección en una zona tan sensible modifica de raíz las condiciones bajo las cuales se negocian los contratos de seguros.
Los avisos oficiales publicados por los principales clubes de protección e indemnización (P&I) como Gard, Skuld, NorthStandard, el London P&I Club y el American Club indican que las exclusiones afectarán no solo a las aguas territoriales de Irán, sino también a una extensa zona del Golfo Pérsico y del Golfo de Omán. Esta medida no solo limita la cobertura de siniestros por guerra, sino que también obliga a las navieras a buscar nuevas pólizas o asumir un riesgo mayor si siguen operando en la región, según lo publicado en Middle East Insurance Review.
Además de los clubes P&I y aseguradoras que cancelaron cobertura de riesgo de guerra, el mercado de Lloyd’s de Londres activó su grupo de respuesta a eventos mayores ante el conflicto en el Golfo y su brazo especializado, el Joint War Committee, que amplió las zonas consideradas de alto riesgo, lo que influye en las primas aplicadas por riesgos bélicos a los buques que operan en esa región.
En algunos casos, las primas relacionadas con riesgo de guerra -que antes estaban moderadas en comparación con el valor del barco- se han disparado hasta cuatro veces su nivel anterior, lo que se traduce en mayores costos operativos para los propietarios de buques.
El mercado no tardó en sentir el impacto. Operadores como Maersk, CMA CGM y otros grandes corredores logísticos han reevaluado el uso del estrecho, optando por desviar rutas hacia el Cabo de Buena Esperanza o postergar pasos por esa región ante la incertidumbre aseguradora y la percepción de riesgo, de acuerdo a The Guardian.
Mientras armadores, corredores y aseguradoras se adaptan a este nuevo mapa de riesgo, la industria global del transporte marítimo entra en un período de reevaluación que podría tener efectos duraderos en las rutas, los costos y la seguridad de las cadenas de suministro mundiales.









