ENTREVISTA 100% SEGURO.- Hebe Virginia Mudric tiene 82 años y lleva más de 30 ejerciendo la profesión que más le apasiona: la producción de seguros. Si bien prefiere evitar hablar de su edad (y menos aún que sea lo primero que se menciona de ella en esta nota), su vitalidad y energía cotidiana nada tiene que envidiarle a los PAS nóveles que recién comienzan en la actividad.
Se sigue capacitando, tomando cursos no obligatorios de los temas más complejos y específicos, para estar un paso adelante a la hora de asesorar a sus clientes, captar nuevos prospectos y traerle nuevos negocios a las aseguradoras con las cuales opera. Una de ellas es BBVA Seguros, su compañía cabecera, que nos brindó su espacio en la Torre BBVA de Catalinas para conocer no sólo a una de sus Productoras “estrella” y de mayor cartera, sino para adentrarnos en una historia de vida que merece ser contada en el marco del Día de la Mujer.
Divorciada, madre de dos hijos y abuela de cinco nietos, se describe como una mujer “con una vida plena”, tanto en lo personal como en lo profesional. A pesar de haber comenzado sus estudios en la universidad y de haberse formado como técnica en hemoterapia, su destino la llevó a otro camino y hoy es una referente en el mundo de la intermediación. Por trayectoria, carisma y sus ganas de seguir yendo por más, con una mirada que va mucho más allá del corto y mediano plazo.
Inicios y trayectoria
Su casual llegada al mundo del seguro comenzó con alguien que quiso venderle un seguro de vida: “Empezamos a conversar, yo le dije que ya tenía seguro, pero me pareció muy interesante cuando empezó a decirme que iban a incluir adicionales, como las enfermedades graves. Como estudiaba medicina y siempre me interesó el ser humano, eso llamó mi atención. Seguimos conversando hasta que me preguntó: ‘¿Te gustaría trabajar en esto?’… y le dije que sí sin pensarlo”. Así fue como, al día siguiente, Hebe comenzó a trabajar en el seguro, a sus jóvenes 50 años.
Los primeros años se dedicó a seguros de personas, sustentado en el rol social de la cobertura con el que tanto empatizaba, y luego fue inmiscuyéndose en los seguros patrimoniales. “Arranqué y no paré nunca. Y me encanta esta profesión. Amo lo que hago”, dice, destacando la flexibilidad de la actividad, sobre la cual no tiene problemas -al contrario- de trabajar hasta la madrugada si algún siniestro o pedido urgente la requiere.
Pasaron más de 30 años desde que comenzó en la actividad. Era una Argentina muy distinta a la actual, con un mundo laboral diferente y con un seguro que también fue mutando. En el marco del #8M, habló de su experiencia en un mercado que, anteriormente, era mucho más masculino que hoy en día. “Yo nunca sentí que por ser mujer no podía vender. Siempre vendí. Hoy tengo una clientela enorme, maravillosa, gente que atiendo hace 30 años y que hoy continúo con toda la familia. Pienso que el mundo del seguro es algo interesantísimo, que nos da la posibilidad no solo de ganar dinero, sino de hacer una cantidad de relaciones, de lazos, no solo con los clientes, sino con la gente de las compañías de seguros y que son muy importantes y que nos mantienen muy actualizadas”, afirma.
No se cansa de repetir que se siente muy confiada de lo que hace. Por eso, “al estar muy segura, yo siempre voy a decir que el saber te da poder. Si vos te capacitás, vas a poder hacer muy bien tu actividad”.
Hebe toca un tema de suma importancia: la capacitación, la actualización y las ganas de seguir creciendo. A los 82 años (segunda y última mención de su edad…), conserva su energía y su vocación para avanzar. “Hace pocos días, encontré en la web una Escuela de Cauciones. Entonces, ¿qué hice? Llamé, pregunté y dije ‘yo quiero aprender’. La ejecutiva que me atiende me dijo ‘sos mi ídola, vos todavía querés seguir aprendiendo’. Y sí, yo quiero seguir aprendiendo todo el tiempo”.

Tecnología y futuro
Respecto de la tecnología, está muy conectada. “Tengo colaboradoras, pero estoy todo el día con la mano derecha en la notebook y la mano izquierda en el celular. Hace más de 15 años que trabajo desde el hogar. Antes corría al Centro todos los días, hasta que me pregunté por qué. Cuando apareció la computadora, Internet y pude trabajar desde mi casa, no salí nunca más. Es algo bastante extraño, pero yo diría que con el 90% de mis clientes jamás estuvimos presencialmente, no nos conocemos. Hoy el trato es más digital, más allá que se trate de un mercado de personas. Una gran herramienta es el WhatsApp, donde tengo una relación con la gente que parece que nos hubiésemos criado juntos, maravillosa”, expresa.
Hebe no tiene planes de dejar de trabajar. Aunque ya está jubilada, su deseo es seguir activa en la profesión mucho tiempo más. “Mis hijos me dicen: ‘¡Mamá, frená un poco!’. Pero yo no tengo intención de dejar, para nada. Porque el antídoto es seguir trabajando, mantener tu cabeza, tu físico y tu mente en actividad», confiesa.
Para ella, el mundo del seguro es una gran oportunidad, especialmente para las mujeres que buscan independencia y estabilidad. Cuando se le pregunta qué les diría a aquellas que quieren iniciarse en el mercado pero tienen dudas, su respuesta es clara: “Que me llamen. Así, sencillamente. A mí me encanta poder conversar con la gente y siempre le voy a dar mucho ánimo y entusiasmo”.
“Es un mercado hermoso para la mujer. Poder vender seguros para las personas, para el hogar o simplemente poder vender a empresas o negocios es muy bueno e interesante. Se gana plata, sos independiente, sos tu jefe. Yo a cualquier mujer le diría que lo haga, porque es muy gratificante», sostiene con fuerte convicción y poder de convencimiento.
Para esta productora, las asignaturas pendientes no existen. “Este es un trabajo que no tiene límites, nadie me va a exigir que me jubile”, dice con seguridad. Entre su pasión por los seguros y su amor por la cultura, sigue adelante con la misma energía de siempre. Y después de hablar con ella, si algo queda claro, es que el entusiasmo y las ganas de ir por más no tiene edad…









