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Pilkington: detrás de cada cristal, 200 años de experiencia

Cuando un conductor necesita reemplazar el parabrisas de su vehículo, pocas veces imagina todo el proceso que hay detrás de ese cambio, existe un proceso mucho más amplio de lo que muchas veces se imagina. Cada cristal instalado es el resultado de décadas de experiencia, procesos de calidad, innovación tecnológica y una red de personas que trabajan de manera coordinada para garantizar que el reemplazo se realice con los más altos estándares.

En el marco de los 200 años de la marca Pilkington, la compañía destaca el trabajo conjunto que hace posible que cada cristal llegue a destino, reafirmando un compromiso que se mantiene vigente desde hace dos siglos: ofrecer soluciones confiables que contribuyan a la seguridad de quienes transitan las rutas y ciudades.

Todo comienza con la fabricación de cristales originales. Antes de llegar al mercado, cada producto atraviesa rigurosos controles y ensayos de laboratorio que verifican su resistencia, transparencia, comportamiento frente a impactos y cumplimiento de las especificaciones técnicas requeridas para cada modelo de vehículo. Estos procesos permiten asegurar que cada parabrisas conserve las prestaciones necesarias para cumplir un rol fundamental en la seguridad estructural del automóvil (ver video de ensayos de laboratorio).

Una vez superadas estas instancias, comienza una segunda etapa igual de importante: hacer que ese cristal llegue al lugar correcto, en el momento indicado. Allí entra en acción la Red de Servicios Pilkington (RSP), integrada por talleres especializados distribuidos en todo el país, junto con las compañías de seguros y los equipos de Pilkington, que trabajan de manera articulada para brindar una respuesta rápida y eficiente a cada conductor.

Esta coordinación es posible gracias al Sistema de Administración de Siniestros (SAS), la plataforma desarrollada por Pilkington que conecta a todos los actores involucrados en el proceso. A través de esta herramienta se gestionan las órdenes de reposición, se optimizan los procesos de derivación y se agiliza la comunicación entre aseguradoras, talleres y la compañía, permitiendo que cada intervención se realice con mayor eficiencia y trazabilidad.

Sin embargo, detrás de la tecnología hay personas. Cada reposición involucra el trabajo coordinado de equipos de producción, especialistas en calidad, desarrolladores, ejecutivos de cuenta, aseguradoras y talleres que comparten un mismo objetivo: que el conductor vuelva a la ruta con un cristal original instalado correctamente y con la tranquilidad de contar con un producto que responde a los estándares de seguridad de la industria automotriz.

Después de 200 años de historia, Pilkington continúa demostrando que la innovación no se limita al desarrollo de nuevos productos. También se refleja en la forma de trabajar, en la mejora continua de sus procesos y en el fortalecimiento de los vínculos sólidos con quienes forman parte de su red de servicio.

Porque detrás de cada parabrisas Pilkington no solo hay un cristal. Hay dos siglos de experiencia, tecnología, controles de calidad y una red de personas comprometidas que hacen posible que la seguridad llegue, todos los días, a miles de vehículos.