En un escenario de costos crecientes y presión sobre la liquidez, muchas PyMEs concentran sus esfuerzos en sostener la operación y dejan para después otros gastos, como las inversiones en equipamiento, tecnología o mejoras para el negocio.
En ese contexto, proteger los activos que sostienen la operación puede quedar postergado frente a las urgencias cotidianas. Sin embargo, el Barómetro de PyMES argentinas de Chubb, un relevamiento de más de 200 PyMEs, muestra que los riesgos materiales están presentes entre las preocupaciones de las PyMEs: el 38% menciona el robo de equipamiento, el 35% los daños en equipos y el 33% el robo de materias primas.
Entre quienes cuentan con seguro, las coberturas más elegidas son robo (49%), incendio (46%) y responsabilidad civil (39%). Al consultar qué consideran prioritario proteger, el 48% menciona a sus empleados, el 46% al equipamiento y el 41% al dinero.
La valoración de los seguros convive con obstáculos para acceder a ellos. Aunque el 84% los considera una inversión clave para la estabilidad financiera y el 82% cree que estar cubierto es importante, el 43% señala la falta de ingresos como una barrera para contratar.
Además, el 19% dice que no encuentra un producto que responda a sus necesidades y el 15% menciona las gestiones necesarias para contratar. A su vez, el 49% evalúa positivamente la oferta de seguros para empresas, lo que deja en evidencia una distancia entre la importancia que las PyMEs les atribuyen y las dificultades que encuentran al buscar una cobertura.
“Los datos muestran que las empresas reconocen el valor de estar protegidas, pero muchas tienen que resolver primero cómo sostener sus costos y encontrar una opción que se adapte a su actividad. Por eso, revisar los riesgos concretos del negocio es un primer paso para tomar decisiones más informadas”, señala Gustavo Giorgi, CEO de Pyme Protegida, empresa especializada en asegurar este tipo de compañías.
El relevamiento también refleja las prioridades de crecimiento y financiamiento: el 52% busca captar clientes y aumentar las ventas, mientras que el 36% se preocupa por su participación de mercado. En cuanto al financiamiento, el 59% recurre a recursos propios, el 28% a familiares y amigos, y el 24% accede a créditos bancarios.
La gestión de costos y la liquidez también ocupan un lugar central: el 43% identifica el control de gastos como su principal desafío financiero y el 32% menciona la falta de liquidez y la administración del flujo de caja. Estas presiones pueden hacer que la revisión de las coberturas quede relegada, incluso cuando cambian los bienes, las instalaciones o las necesidades operativas de la empresa.
Tener una póliza vigente no permite concluir, por sí solo, que todos los riesgos estén cubiertos o que los montos asegurados alcancen para responder ante un siniestro. Por eso, desde Pyme Protegida recomiendan revisar periódicamente los activos protegidos, las sumas aseguradas, los límites y las condiciones de cada póliza.

“Una cobertura necesita acompañar la realidad del negocio. Si la empresa incorporó equipos, amplió sus instalaciones o modificó su operación, vale la pena volver a evaluar si lo contratado sigue siendo adecuado”, finalizan desde Pyme Protegida.









