La semana pasada, se realizó el Latam Economic Forum 2026, tradicional evento de economía y negocios que tuvo lugar en el Goldencenter de Parque Norte, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la participación de más de 1.000 asistentes y un cierre a cargo del presidente Javier Milei, quien fue el orador principal del foro.
En el tramo final de su discurso, el mandatario sorprendió con una definición que podría abrir un nuevo debate sobre el rol del sector asegurador en la Argentina. Milei reveló que, junto al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado que encabeza Federico Sturzenegger, se está trabajando en una iniciativa orientada a profundizar el reemplazo de determinadas funciones estatales por esquemas basados en seguros privados.
“Si desarrollamos un mercado privado de seguros que sea competitivo, profundo y completo, la justificación para que el Estado intervenga en esas áreas desaparece por completo. Y para achicar el Estado necesitamos generar los seguros que permitan sustituir la acción del Estado por el mercado de seguros”, afirmó el Presidente.
Durante su intervención, Milei planteó que actualmente el Estado opera, en muchos casos, como una suerte de “prestamista de última instancia” para la población. Según explicó, cuando una persona enfrenta una enfermedad recurre al hospital público; cuando sufre un hecho de inseguridad apela a la Policía o a la Justicia; y ante problemas financieros busca respaldo en entidades estatales o mecanismos vinculados al Banco Central.
A partir de ese razonamiento, sostuvo que muchas de esas prestaciones pueden interpretarse bajo una lógica similar a la de los seguros.
“Las prepagas actúan como seguros de salud”, ejemplificó, al intentar mostrar cómo ciertos servicios ya funcionan actualmente mediante esquemas privados de cobertura de riesgos.
El jefe de Estado también señaló que, cuando las prestaciones estatales resultan insuficientes o deficientes, los ciudadanos suelen buscar alternativas privadas en áreas como salud, educación o seguridad, lo que a su criterio demuestra que existe una transición gradual hacia mecanismos de cobertura y protección fuera de la órbita estatal.
No obstante, aclaró que cualquier transformación en ese sentido requerirá plazos extensos y una implementación progresiva, con una transición que “va a demandar tiempo” y deberá desarrollarse de forma ordenada.
“No se puede hacer de manera instantánea, porque el remedio podría ser peor que la enfermedad”, advirtió Milei.

Si bien el Presidente no brindó detalles técnicos sobre la iniciativa ni precisó cómo sería su eventual implementación, sus declaraciones representan una de las referencias más explícitas realizadas hasta el momento sobre la posibilidad de expandir el papel de los seguros privados en áreas tradicionalmente vinculadas a la prestación estatal.
Tras el discurso, fuentes del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado admitieron que el proyecto efectivamente se encuentra en análisis, aunque evitaron adelantar precisiones sobre su contenido y señalaron que todavía resta definir “la letra chica” de la propuesta. De avanzar, se trataría de una de las reformas conceptuales más profundas impulsadas por la administración de Milei respecto de la relación entre Estado, mercado y cobertura de riesgos.
Las palabras del Presidente van en sintonía con las expresiones del Superintendente de Seguros de la Nación, Guillermo Plate, vertidas el mismo día del Latam Economic Forum, en su discurso de cierre del Congreso Regional de Seguros 2026, organizado por 100% SEGURO, realizado en Paraná, Entre Ríos (ver nota), cuando vinculó el desarrollo de la actividad aseguradora con un menor nivel de intervención estatal.
“Los invito a participar de la revolución del seguro, con más seguros y menos Estado. Una mayor penetración aseguradora implica más protección y menos incertidumbre, al tiempo que permite descomprimir distintos sistemas estatales”, manifestó Plate.
En ese marco, el funcionario ejemplificó: “Donde hay un seguro de salud, hay más eficiencia para lo privado y menos Estado. Donde hay un seguro de vida y retiro, se descomprime el sistema jubilatorio. Donde hay seguros catastróficos o riesgos agropecuarios, hay menos Estado teniendo que intervenir en algo que lo puede resolver el sistema asegurador”.









