La fecha fue establecida el 8 de septiembre de 1944 mediante el Decreto 24.203, a propuesta de la Superintendencia de Seguros de la Nación. La elección del 21 de octubre remite a un antecedente de 1811, cuando el Primer Triunvirato envió una nota al Tribunal del Consulado con la propuesta de crear un Banco de Descuentos y una compañía de seguros marítimos en el Río de la Plata.
Una iniciativa de 1811 que marcó un antecedente para el seguro argentino
En un contexto en el que el comercio marítimo constituía una actividad central para el desarrollo económico, la iniciativa buscaba acompañar las necesidades comerciales de la época mediante instrumentos financieros y mecanismos de protección frente a los riesgos del transporte de mercaderías.
Los antecedentes del seguro local también tienen una referencia fundamental en Manuel Belgrano, quien ya en 1796 había promovido la creación de una aseguradora con capitales locales. Ese mismo año, el 7 de noviembre, Julián del Molino Torres fundó La Confianza, anterior a la iniciativa del Triunvirato. La visión de Belgrano vinculaba el desarrollo de la actividad aseguradora con el crecimiento económico.
La conmemoración recupera esa historia y reconoce la importancia de una actividad que, además de proteger a las personas y sus bienes, brinda respaldo para poner en marcha proyectos, sostener una actividad y recuperarse frente a los siniestros.
Conciencia aseguradora y el desafío pendiente
Más allá de su origen histórico, el Día del Seguro invita a reflexionar sobre una cuestión central para el desarrollo del mercado: la necesidad de fortalecer la conciencia aseguradora en la sociedad.
En la Argentina, todavía persiste cierta percepción del seguro como un gasto, en lugar de entenderlo como una herramienta destinada a proteger el patrimonio, preservar la estabilidad económica y reducir el impacto de acontecimientos inesperados. Esta mirada suele llevar a postergar la contratación de coberturas hasta que ocurre un siniestro, cuando el daño ya se produjo y las consecuencias económicas pueden resultar difíciles de afrontar.
El problema está relacionado, en parte, con una dificultad cultural para incorporar la previsibilidad y la planificación a las decisiones cotidianas. La incertidumbre económica y los cambios constantes también condicionan la posibilidad de proyectar a largo plazo. Frente a esa incertidumbre, el seguro adquiere mayor relevancia, ya que permite anticiparse a determinados riesgos y contar con respaldo financiero ante circunstancias que podrían comprometer los ahorros, los bienes o los ingresos familiares.
La esencia del seguro está vinculada con esos tres conceptos: previsibilidad, planificación y protección. Construir una mayor conciencia aseguradora implica comprender que la cobertura no elimina la posibilidad de que ocurra un hecho adverso, aunque puede limitar sus consecuencias económicas y facilitar la recuperación posterior. Esa capacidad de recuperación también es una forma de dar continuidad a los proyectos.
Ampliar la mirada más allá de autos y ART
Uno de los principales desafíos consiste en superar la asociación casi automática entre seguros y automóviles. Si bien el ramo automotor y los seguros de riesgos del trabajo concentran un volumen significativo de la actividad aseguradora, existe una amplia variedad de coberturas destinadas a proteger otros aspectos de la vida cotidiana.
Los seguros de vida ofrecen respaldo económico a una familia ante el fallecimiento de quien genera sus principales ingresos. La asistencia al viajero permite obtener apoyo frente a imprevistos durante un desplazamiento, mientras que las pólizas para el hogar protegen frente a riesgos que pueden afectar tanto la vivienda como los bienes que contiene, según las coberturas contratadas.
El hogar ofrece un ejemplo cercano de esa necesidad de protección. Un incendio, un robo o un daño en la vivienda pueden alterar la vida cotidiana y comprometer años de esfuerzo. La experiencia de pasar más tiempo en casa durante la pandemia también invitó a revisar la relación con el espacio doméstico y la importancia de protegerlo.
El desafío consiste en que ese reconocimiento se traduzca en decisiones sostenidas de prevención. Para ello, resulta fundamental que los asegurados -a través del asesoramiento profesional de los productores de seguros- conozcan las coberturas disponibles, comprendan qué riesgos contemplan y puedan evaluar las alternativas de acuerdo con sus necesidades y posibilidades económicas.
Prevenir antes de que ocurra el siniestro
La construcción de una cultura aseguradora también requiere información, asesoramiento y educación. Comprender las condiciones de una póliza, conocer sus alcances y exclusiones, y revisar periódicamente si las coberturas continúan siendo adecuadas son acciones que permiten tomar decisiones más conscientes.
En ese proceso, las compañías de seguros y los productores asesores de seguros, como así también los medios de comunicación, tienen un papel central: divulgar la importancia de la institución del seguro y contribuir a que las personas identifiquen riesgos que muchas veces pasan inadvertidos hasta que se materializan y encuentren una protección acorde con su situación.
La prevención también supone incorporar una mirada anticipatoria sobre las consecuencias que un accidente, una enfermedad, un daño en la vivienda o la interrupción de una actividad económica pueden generar sobre la vida personal y familiar. Contratar una cobertura es parte de esa planificación.
Proteger el presente para asegurar el futuro
A más de 200 años de aquella iniciativa de 1811, el mercado asegurador argentino continúa teniendo una oportunidad de crecimiento vinculada con la ampliación de su oferta, la capacidad de llegar a una mayor parte de la población y una comprensión más profunda del valor de la protección, todo ello potenciado por el poder de las nuevas tecnologías.
Los riesgos cambian y también lo hacen las formas de vivir, trabajar y producir. Acompañar esa evolución requiere coberturas adecuadas, asesoramiento cercano y una comunicación clara que ayude a comprender cómo el seguro puede respaldar las decisiones de hoy y los proyectos de mañana.
En este nuevo Día del Seguro, desde 100% SEGURO creemos que recuperar el antecedente histórico también invita a mirar hacia adelante, a fin de construir una sociedad más consciente de sus riesgos, que incorpore la previsión a sus decisiones y cuente con mayores herramientas para afrontar la incertidumbre. El vínculo entre aquel origen y lo que viene está en una misma idea, y es la de dar respaldo al esfuerzo de hoy para que los proyectos puedan seguir adelante mañana.
El futuro se ASEGURA.









