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COP 20: Las negociaciones fracasaron pese a estar en el año más caliente nunca antes registrado

El cierre de la 20° edición de la Conferencia de las Partes (COP20) quedó marcada por la falta de avance por parte de los gobiernos participantes hacia un acuerdo climático global. Vida Silvestre y WWF lamentan que no se haya alcanzado un acuerdo sobre planes específicos para reducir las emisiones antes de 2020, lo que sentaría las bases para terminar la era de los combustibles fósiles y se aceleraría el paso hacia las energías renovables y una mayor eficiencia energética. Con este fracaso, se dificulta el camino a Paris 2015, donde tendrá que firmarse un acuerdo climático global que sea ambicioso y equitativo, basado en la ciencia y no en la política.

A pesar de los eventos climáticos extremos en Filipinas y otras partes del mundo, y de que este año es potencialmente el más caliente jamás registrado, los gobiernos en las negociaciones climáticas de las Naciones Unidas en Lima hicieron pocos avances hacia un acuerdo global para reducir emisiones. La ciencia es clara: demorar las acciones hasta 2020 hará que sea casi imposible evitar los peores impactos del cambio climático; sin embargo, la conveniencia política ganó sobre la urgencia científica. En lugar de liderazgo, entregaron un plan opaco con muy poca relevancia científica” declaró Samantha Smith, Líder de la Iniciativa Global de Clima y Energía de WWF.

Los negociadores desaprovecharon la ola de optimismo político sobre la que iniciaron las negociaciones, incluso después de los compromisos de China y Estados Unidos de reducir sus emisiones, y de los 10 mil millones US$ iniciales para la financiación climática, proveniente de países grandes y pequeños. Los gobiernos de los países desarrollados no pudieron siquiera explicar cómo cumplirán con la promesa de los US$ 100 mil millones anuales para la financiación climática a 2020.

Para evitar la catástrofe climática, los gobiernos tienen que empezar inmediatamente a identificar acciones específicas para reducir las emisiones y para proporcionar financiación antes de 2020. Habrá varias oportunidades, especialmente con las cumbres del G7 y de las Naciones Unidas que reunirán a los países más poderosos en junio de 2015. Para entonces deberán presentar sus reducciones de emisiones más ambiciosas y compromisos de financiación para el 2020 en adelante, junto con toda la información para describir la manera en que cumplirán con ello”, concluyó Samantha Smith.

América Latina y la Argentina

En un marcado contraste con las negociaciones, WWF destacó que los países latinoamericanos han dado un muy buen ejemplo de liderazgo a lo largo del año, demostrando que la acción climática decidida es posible, con anuncios para el incremento de las energías renovables, reducción de las emisiones provenientes de los bosques, preparación para los impactos climáticos y contribución a la capitalización del Fondo Verde por el Clima, con sus propios recursos y el apoyo de otros países.

En este sentido, Vida Silvestre reitera el pedido al gobierno nacional y a los gobiernos provinciales, que realizó junto a otras organizaciones cuando se difundió  en noviembre el Quinto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), de dar cumplimiento inmediato a la  ley 26.190, que establece que un 8 % de la electricidad debe ser generada con tecnología renovable para 2016, el estricto cumplimiento de la Ley de Bosques Nativos —impidiendo recategorizaciones ilegales y asignando el presupuesto correspondiente exigido por la ley—, así como la aplicación sin excusas de la Ley de Glaciares. Asimismo, considera imperativo el diseño y la implementación de políticas de adaptación para los eventos que ya son irreversibles, como el aumento de las precipitaciones.

Por último, Vida Silvestre recomienda que la Argentina reoriente su política de subsidios a los fósiles y la energía atómica, y los destine al desarrollo de las energías limpias y a la promoción de políticas de eficiencia energética. Al mismo tiempo, ve como prioritario que el país adopte un rol más ambicioso en las negociaciones climáticas internacionales que, en el camino a un nuevo acuerdo global que deberá alcanzarse en 2015.

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