En una conducción cada vez más atravesada por pantallas, notificaciones, aplicaciones de navegación, la distracción tecnológica se convirtió en un desafío central para la seguridad vial. El riesgo no se limita a sostener el teléfono con una mano: también existe una distracción cognitiva, cuando la mirada permanece en el camino, pero la atención ya no está completamente puesta en conducir.
La Organización Mundial de la Salud advierte que los conductores que utilizan teléfonos móviles tienen aproximadamente cuatro veces más probabilidades de verse involucrados en un siniestro que quienes no los utilizan. También señala que el uso de manos libres no resulta mucho más seguro que sostener el dispositivo, porque el problema no es solamente manual o visual: también es cognitivo.
“En seguros trabajamos con las consecuencias de los siniestros, pero nuestro mayor aporte empieza antes: cuando logramos ayudar a evitarlos”, señala Iván Matellán, Gerente de Automotores de Galicia Seguros.
Un riesgo real, pero difícil de registrar
Uno de los principales desafíos de la distracción al volante es medir su verdadera dimensión. A diferencia de otros factores, no siempre deja una evidencia objetiva después del siniestro. La persona puede no recordar, no identificar o no declarar que estaba mirando una notificación, manipulando el GPS o atendiendo una llamada.
“Desde la gestión de siniestros encontramos dinámicas compatibles con pérdidas de atención: una reacción tardía, un alcance o una maniobra que no llega a realizarse a tiempo. Nuestro rigor profesional nos exige no llamar estadística a lo que no podemos demostrar con evidencia objetiva. Ese es uno de los desafíos de la industria: generar mejor información para convertirla en prevención”, agrega Matellán.
Ese enfoque adquiere especial relevancia frente a la dimensión de la siniestralidad vial. Durante 2025 se registraron en Argentina, de manera parcial y preliminar, 3.255 siniestros viales fatales y 4.060 víctimas fatales, de acuerdo con la información reportada por las jurisdicciones a abril de 2026 ante la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV). Los motociclistas representaron el 46% de las víctimas fatales con información válida sobre tipo de usuario, mientras que el 43% correspondió a personas de entre 15 y 34 años.
Autos, motos y vehículos comerciales: un mismo segundo, consecuencias diferentes
La distracción puede producir situaciones similares en cualquier vehículo, una frenada tardía o una salida de carril, pero sus consecuencias no son iguales.
Para quienes circulan en moto, cualquier pérdida de atención puede tener consecuencias más graves por su mayor vulnerabilidad física. El dato argentino resulta elocuente: casi la mitad de las víctimas fatales de 2025 con tipo de usuario identificado circulaba en motocicleta.
En los vehículos utilizados con fines laborales aparece otro desafío: compatibilizar conectividad y productividad con conducción segura. Llamadas, mensajes, instrucciones, aplicaciones de navegación y cambios operativos forman parte de muchas jornadas de trabajo. Por eso, la prevención no depende únicamente de la decisión individual del conductor, también requiere protocolos adecuados por parte de las organizaciones que gestionan flotas y personas al volante.
El rol de una aseguradora empieza antes del siniestro
Para Galicia Seguros, acompañar a una persona asegurada no debería significar solamente responder cuando el siniestro ya ocurrió. La gestión del riesgo, la prevención, la información clara y la educación aseguradora también forman parte del servicio.
Ante un siniestro, la respuesta de la compañía no es genérica ni automática, sino que dependerá estrictamente del producto contratado, de las condiciones establecidas en la póliza y de las circunstancias comprobables del hecho. Por eso, conocer de antemano la cobertura contratada, su alcance y qué canales utilizar es clave ante cualquier imprevisto.
Pero hay una instancia anterior que puede tener todavía más impacto: evitar que el hecho ocurra. Medidas sencillas pueden reducir la exposición. Activar funciones como “No Molestar” antes de iniciar el viaje, programar el navegador con el vehículo detenido, dejar el teléfono fuera del alcance, evitar conversaciones que demanden atención y detenerse en un lugar seguro cuando sea necesario responder.
“En seguros solemos hablar de reparar, asistir e indemnizar, pero la prevención también es parte de asegurar. Si logramos que una persona llegue a destino sin que el siniestro ocurra, estamos generando el mayor valor posible”, concluye Matellán.
En el Día del Camino y la Educación Vial, Galicia Seguros invita a recuperar una regla tan sencilla como decisiva: cuando manejamos, manejar tiene que ser la única tarea.










