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Inciso k: La falta de pago de Impsa afecta a las compañías de seguros

La falta de pago de Industrias Metalúrgicas Pescarmona (Impsa) de los títulos que vencen mañana y del resto de la deuda en circulación no fue una sorpresa para el mercado, tras los avisos que fue realizando al empresa en los últimos meses, pero afecta principalmente a los fondos comunes de inversión (FCI) en infraestructura, pymes y en renta fija y aseguradoras, todos inversores asociados al “inciso k”, que ahora esperan el próximo movimiento de la compañía para cobrar, advierte una nota del diario El Cronista

El medio señala que se tratan de unos u$s 1.000 millones que la empresa no pagará entre las emisiones locales, en el exterior y demás deudas bancarias y financieras. Para los fondos locales, la exposición llega hasta el 11% en casos puntuales y desafía el criterio de valuación de activos que puso en marcha la CNV desde este mes. Las aseguradoras asocian este riesgo al 25% de la cartera en “inciso k”, en empresas expuesta al sector público o de poca calificación crediticia.

“Era un tema esperado. La compañía ya viene publicando avisos en la CNV y era conocido que estaba atravesando un momento complicado””, coincidieron en el mercado, en parte explicado por la falta de cobro de una deuda con el gobierno venezolano y la caída de sus negocios en Brasil. De hecho, la empresa tiene una obligación negociable clase XV aprobada en el menú del “inciso k” que no pudo emitir.

Ahora los inversores están esperando el plan que ofrecerá la empresa para reestructurar la deuda.

Una vez que la empresa empezó a informar que estaba atravesando dificultades, a los inversores -institucionales que compran a largo plazo- ya no les convenía vender los títulos por un monto seguramente menor al que podrían obtener en una reestructuración.

Hace un par de meses que no te los podes sacar de encima porque no te los paga nadie. Ahora hay que aguantar y ver qué te pagan””, explicó el gerente de un fondo afectado.

De todas formas, los títulos locales casi no cotizan por la falta de operaciones. En tanto, las noticias negativas fueron impactando en el bono 2020, en el exterior: de los u$s 70,6 en enero pasado, corrigió a los u$s 62,5 el 24 de junio pasado, a los u$s 54 el 30 de julio y a los u$s 19 del lunes pasado. Ayer subió a u$s 21,62.

Si bien la empresa era considerada riesgosa por los inversores, la demanda en sus activos estaba garantizada. Pudo colocar dos bonos “inciso k”, tres bonos dollar-linked (por más de u$s 54 millones y el último en diciembre de 2013) y otros tanto a la Badlar, por lo que entró en todo el abanico de inversores.

Según fuentes que conocen el caso, se trata de unos u$s 390 millones por el bono 2020 más unos u$s 200 millones por siete emisiones locales y otros u$s 400 millones por el resto de las deudas bancarias y financieras.

Los inversores de Impsa son institucionales que compran a largo plazo.

Según datos de mercado, hay unos 46 FCI con alguna de las emisiones de Impsa. Más de la mitad tiene menos del 1% de su cartera en la empresa. Pero las tenencias superan el 6% y hasta el 11% en cuatro de ellos.

“Para algunos había una presión regulatoria, porque no hay muchos activos que tengan la cucarda para cumplir con el inciso k. Y no hay muchos nombres de este estilo para cumplir con infraestructura de manera directa””, explicó el gerente de otro fondo con estos activos. Por eso los FCI más expuestos son los que invierten en activos de infraestructura, renta fija y pymes.
Y desafía la uniformidad a la hora de valuar el activo que no paga los vencimientos en la industria porque, al no cotizar, faltan precios de mercado que muestren la nueva situación: algunos FCI previsionaron una pérdida del 50%, otros congelaron el precio y no devengaron las rentas impagas.

El resto de los afectados

Las compañías de seguros están expuestas directamente al comprar los títulos e indirectamente por la inversión en esos fondos.

Según explicó un ejecutivo del sector, el caso de Impsa advierte sobre el 25% de la cartera en “inciso k” que está expuesta a un riesgo similar. “

¿Cuánto afecta la situación del sector público sobre estas compañías? El sector público pedalea los pagos y pasa una situación de estrés. Los FCI y las aseguradoras generan una demanda obligada de empresas más expuestas al sector publico””, dijo.

Pero para las aseguradoras se tratará de un impacto más simbólico que real. ““Estas compañías que no tienen buenos proyectos están siendo fondeadas a tasas ridículas””, agregó. Porque, advirtió, este riesgo será tapado con el récord financiero que obtiene el sector en pesos, a pesar de tener que invertir en el “inciso k”.

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